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GASTRONOMÍA. El Gourmet

Una importante novedad que destaca por la esencialidad conceptual y la excelsitud del producto: las ostras con una estiradísima mayonesa impregnada del agua del molusco y de unas pinceladas de algas, detalles que refuerzan el carácter oceánico del marisco. Inmaculado el carpaccio de vieiras, cortado en láminas gruesas para preservar la carnosidad y gusto, que se dispone sobre un lecho de tomate concentrado contrastado con aceitunas negras picadas y estragón; goza en la parte superior de la presencia de un quenelle confeccionada con su coral.
Impecables las kokotxas de bacalao, vuelta y vuelta a la plancha, jugosísimas, que cuentan con maravillosos alicientes: un lecho de cebollitas enanas y dados de tomate y una aérea espuma de vizcaína. Otro momento estelar lo depararon las cigalas asadas, en su punto de hechura, jugueteando con unas manitas de cerdo, mar y montaña, que nada en el hilo conductor de una emulsión de garbanzos perfumada con nuez moscada, contando con un último detalle: espárragos a la plancha.
El lomo de bacalao confitado, de lascas tornasoladas, jugosísimas, dispuesto sobre una sutil espuma de brandada y en medio de un morrocotudo consomé de sopa de ajo llama a la emoción; vibrante reinterpretación del clasicismo.
De un gran empaque la articulación de foie gras, en troncho grueso, excepcional en sí mismo y virtuosamente asado, que se adereza con macadamias ralladas, rucola, azafrán y un toffee de habas repeladas, entre otros toques que magnifican los contrastes. Excepcional la carne de cobe, hecha a baja temperatura, melosísima y muy sabrosa, que se potencia con un puré de calabaza con emulsión de trufa y naranja. Sensacionales platos de caza, sean paloma, perdiz y, sobre todo, becada, su majestad la becada. Soberbio el helado de piña con coco. Y no se olvide de la legendaria tarta de manzana con crema inglesa y helado de vainilla.








