Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
Y si has estado en el concierto puedes dejarnos también tus comentarios
A pesar de la crisis y del aumento de impuestos, aquí estamos que lo tiramos. Tenemos la suerte de que nuestras instituciones se preocupan tanto por nosotros que hasta se avienen a organizarnos el ocio. Que sepamos, este fin de semana en Bilbao se celebran al menos cinco festivales musicales subvencionados por la Diputación, el Ayuntamiento y hasta el Gobierno Vasco. Son el Bilboloop (rock, electrónica y baile), el BUM o Bilbao Urban Musikaldia (hip-hop, reggae, soul), el Jet Lag Bio (rock, rap, tecno), el más modesto Música de Bolsillo (grupos locales pero multicultis haciendo desde folk a funk), y el ciclo especializado Una Ría con Duende (flamenco).
El jueves acudimos al renovado Bilborock para ver en acción al primer grupo de la segunda edición del festival multidisciplinar Jet Lag Bio, definido oficialmente como un encuentro de ‘expresiones urbanas’ gestadas en Bilbao, Berlín, Dakar, Medellín, San Francisco y Shanghai. El primero oficiante era el combo chino Yu Guo, compuesto por cuatro flacurrios originarios de Nanchang y mudados a Shanghai, tan glamurosos los muy escuálidos que parecían japoneses y tan indies que el guitarrista del sombrero podría ser primo lejano del libertino Pete Doherty. Yu Guo volaron a Europa sólo para este bolo (el domingo ya estarán descargando en Fujian) y se tiraron tres días de periplo para actuar ilusionados durante tres cuartos de hora ante menos de 200 personas, entre las que no vimos a ningún oriental, eso que en su país deben de llenar aforos de 5.000 espectadores.
Nos saludaron con un ‘hola, España’ (el jet lag, sí, je, je...) y dejaron de lado las anunciadas influencias del folk amarillo y de la ópera pequinesa para apretar en un pop-rock estratificado de oropel modernista, poderío eléctrico y afectación sentimental. De filiación británica, el repertorio de Xie Hui (voz), Radio (guitarra), Silence (bajo) y Jim (batería) sonó retro de raíz y ‘lost in translation’ en la ejecución, y yuxtapuso la ampulosidad de U2, la vulnerabilidad de Coldplay, cierta delicadeza onda Cardigans, la oscuridad urbanita de Placebo y algunos grooves espesos de Manchester vía Charlatans. A la postre dejaron una impresión mejor que la de grupos vascos de intención semejante tipo We Are Standard u Olimpic.