Los australianos The Beasts Of Bourbon resultan problemáticos para ir de gira: son unos creídos que se consideran grandes estrellas del rock (y la mayoría de los lectores no conocen su nombre, ya ven), uno es minusválido por haberse precipitado desde una ventana y varios de ellos deben tratarse con metadona diariamente. Para más inri, el sábado se les gripó el bus en Burgos y casi se suspende su bolo del Kafe Antzokia. Pero Luis Muskerra, nuestro promotor favorito y el de mejor programación en Bilbao, tiró de móvil, consiguió la furgoneta de los Macarrada y los australes llegaron tarde, aunque quizá gracias a esto dieron un concierto excelente, pues cenaron después de actuar y antes ni les dio tiempo ni a beber, ¡ja!
La sabatina fue la cuarta vez que les veíamos y la superior. El aforo esperaba excitado, había más público del esperable y Las Bestias Del Bourbon soltaron 16 zarpazos en 80 minutos conducidos por su carismático cantante, Tex Perkins, de presencia física similar al gran Charlton Heston amaestrando a la marabunta. “Tex, el puto amo” le gritaban los tíos, las tías le miraban con deseo y Pato juzgó que Perkins opacaba a sus cuatro secuaces, que se lucieron de gregarios ‘cools’ al elaborar rock voraz y blues palúdico, palos hipnóticos que resonaron a otros expertos exploradores del lado mórbido de la mente humana.
Los Beasts Of Bourbon abrieron robustos dejando claro que había tela que cortar ('Low Road'), escupieron riffs herederos de Birthday Party ('Chase The Dragon'), se arrimaron al blues de Tom Waits ( 'I Don't Care About Nothing Anymore'), a pesar de haberse formado hace un cuarto de siglo resonaron a nombres más actuales como Girls Against Boys y hasta Unsane (los riffs repetidos de 'I Told You So'), se remontaron a pistoleros yanquis coetáneos suyos como The Gun Club ('I'm Gone'), batieron paludismos stonianos que desnudan a Lenny Kravitz ('Just Right'), se calmaron en una balada maldita con Tex piando y graznando al finalizarla ('Little Animals'), frisaron el hard rock totémico ('Master And Slave'), Perkins se dispensó una Heineken usando su propio abridor antes de 'Saturated' (¿de dónde sacaría la cerveza, si esa marca ya no la sirven en el Antzokia?), alcanzaron el mejor momento de la noche al versionear el 'Let's Get Funky' del bluesman chirriante Hound Dog Taylor (la peña captó el reclamo, vibró como si estuviera ante la Jan Spencer Blues Explosion más inspirada y algunos reconocieron el guiño del punteo al 'Baby Please Don´t Go' de Big Joe Williams popularizado los Them de Van Morrison), palpitaron sexuales ('Hard for you') y se despidieron emparentándose con los Scientists y con Perkins soplándonos besos ('New Day Of The Dead').
Esto duró 59 minutos. El personal reclamó un bis con pasión rugida y al de un rato los australianos hicieron cuatro piezas más hasta completar la hora y veinte de cita: un blues a lo Chuck E Weiss ('Finger Lickin'; este título lo hemos pillado de su set list, cuyo orden variaron en dos ocasiones), un blues palúdico tajante e hipnotizante ('Black Milk'), otro blues también tajante ('Straight, Hard And Long'; más sexo, esta es la de 'no, no, no, no, yes, yes, yes" y fue la única que no estaba apuntada en el set list) y el adiós definitivo con un rock and roll del primer LP que pinchamos ahora en vinilo ('Drop Out'). Fue un gran concierto con sensación de peligro, vive Dios. Por nosotros, como si repiten cada año.