A 30 eurazos se vendían las camisetas oficiales de los Status Quo en su exitoso concierto sabatino de la Rock Star Live baracaldesa. Una de ellas trucaba el viejo eslogan de ‘sexo, drogas y rock and roll’ y lo traducía como ‘sex, drugs & status quo’. Hum... buen sinónimo, a tenor de lo que vimos después y de la historia longeva (¡más de 40 años!) y fructífera del combo de blues-rock and roll inglés (62 canciones en las listas inglesas, más que los Beatles, más que nadie).
La sala estaba llenita por unas 1500 personas. Los tíos abundaban, sobre todo viejos roqueros, y todos disfrutaron durante las 25 canciones que los Status encadenaron en 90 minutos. Abajo la peña coreó, jaléo, dio palmas y echó fotos, y arriba los cinco músicos se entregaron sin flaquear y casi sin interrupciones para recuperar el resuello. De los dos miembros históricos, los dos solistas de las guitarras Telecaster, el rubiales Rick Parfitt se mantuvo sobrio y cantó bastantes piezas, y el líder Francis Rossi, hoy con pelo corto y formal, cantó de maravilla, se paseó por el tablado coqueteando con las primeras filas y al puntear operó como un bluesman negro salaz. Además, sus tres vicarios obtuvieron protagonismo: el baterista en su solo, el bajista con sus poses de punk en el pub (la bandolera de su instrumento estaba llena de pins de banderas, abajo del todo la de España), y el teclista hasta soplando la armónica y agarrando la tercera guitarra.
Salidas de pista
Ahí hubo rocanrol, algunas versiones (‘The Wanderer’ de Dion, ‘Bye, Bye Johnny’ de Berry...), kilómetros de boogie ferroviario ajecutado con profesionalidad y sentimiento, y dos salidas de pista: el pop tropical ‘Living On An Island’ y su clásico antibelicista ‘In The Army Now’, que en vivo funcionó muy bien y la gente lo coreó en pleno. La expectación se mascaba al salir a escena la banda, la tensión se prolongó artificialmente, se disparó el riff guitarrero de ‘Caroline’, y ya sala se convirtió en una feliz olla borboteante y nosotros supimos que merecería la pena.
De los 25 cortes (del 8 al 14 se enlazaron en un popurrí) destacaríamos estos: el boogie ‘Mean Girl’ (“¡los putos amos”, les chilló un exaltado), la redonda ‘Down The Duspipe’ (aquí parecían Canned Heat inspiradísimos y rodados), el rocanrol ‘Big Fat Mama’, y, tras el solo de batería, la traca final con el genuino ‘Roll Over Lay Down’, el perforador ‘Down Down’, la celebérrima ‘Whatever You Want’, su revisión del ‘Rockin’ All Over the World’ de John Fogerty que los Status han hecho más famosa, y ya en el bis triple, el blues-rock ‘Junior’s Wailing’ y un encendido ‘Rock and Roll Music’ de Los Beatles/Chuck Berry.
Pero hubo más, por ejemplo ‘Rain’, que sonó casi como Motörhead; ‘Softer Ride’, esa festiva que corea no voy a trabajar nunca más y que suena a Fito & Fitipaldis, aquí con cuatro mástiles alineados; ‘Beginning Of The End’, rozando el AOR; ‘The Oriental’, con su chulería tan nuevaolera que asumirían al dedillo Franz Ferdinand; o los roces con AC/DC, otros boogie men, en ‘Creepin’ Up On You’. Como nada es perfecto, los Status se olvidaron de ‘Gerdundula’, pero toda la gente salió más contenta que unas castañuelas al acabar su bolo. “Ha sido una pasada”, sentenció la txurri al salir.