Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Ocio

Estás en: El Correo Digital > Ocio >
MÚSICA. EL BAFLE de Óscar Cubillo
Mujeres embrujadas
La blueswoman Gail Mojo Muldrow en el Kafe Anztokia (12 marzo)
13.03.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Unas 300 personas acudieron el miércoles al Kafe Antzokia para catar a la guitarrista negra de blues Gail ‘Mojo’ Muldrow. “¡Hay mogollón de tías!”, observó un espectador. Ya, es que a las mujeres les pone el blues. Lo perciben en una onda distinta. Así, las socias del club de jazz bailaban embrujadas por el vudú, la camarera más chévere del Antzoki destapó un poco de su primitiva simpatía y la reina de la movida, Amaia, nos recompensó al acabar imprimiéndonos besos de carmín en las mejillas. También estaba la radiofónica siempre contenta Cristina Ardanza, todas disfrutando de un género musical que en sus inicios incidió en el blues (las penas) de los esclavos negros, pero con el tiempo se ha convertido en un aire lúdico y hasta autoafirmante, tal y como es el palo de la Muldrow.
Su bolo estuvo muy bien, y si hubiera sisado un puñado de cancioncillas en esos 115 minutos, habría estado de cortar. Enlazó demasiadas piezas, aunque variadas: desde la balada soul al groove funk y al blues correcaminos. Apoyada por un trío estupendo de músicos italianos (el bajista se marcaba solos tipo Chic, el batería remachaba vivaz y el hacha se salía con todo lo que acometía, desde el ritmo recio a los punteos de acero y los frotamientos de slide), Gail Muldrow evolucionó a lo largo de un repertorio de ejecución compactada y brillante que sufrió alguna bajada de tensión, pero nunca grave.
Buffalo Bill
El trío itálico sirvió un aperitivo vitamínico y lustroso que hasta remitió a Stevie Ray Vaughan, y la Mojo (apodo traducible por amuleto vudú), una cincuentañera estupendamente conservada, irrumpió vestida con una chaqueta coriácea adornada con marfiles que simulaban una cartuchera y flecos que caían exuberantes. Emulando a Buffalo Bill, vamos. Se colgó la guitarra y el primer tema, ‘Got My Mind Back’, un R&B trotón escuela Elmore James con chispazos sliders, no sonó muy empastado. Nos preparamos para lo peor -la falta de conjunción-, pero todo lo que vino después sonó amalgamado. ‘Peace Of Mind’, un blues modernista tipo Robert Cray, lo demostró, y la guitarrista de San Francisco siguió a lo suyo, haciendo muecas (a lo Woopy Goldberg según Pato, a lo Lina Morgan según Jon Zamarripa) y enlazando piezas: R&B cromado onda Robben Ford, boogie caminero fusilando a ZZ Top (‘Down The Line’) y el primer hito de la velada, un reconocible ‘I’ve Been Loving You Too Much’ de Otis Redding, con sentidos parones y todo.
Luego desgranó funk inspirado en Sly & The Family Stone, rock como el del difunto Jeff Healey (‘T For Trouble’), un instrumental rockista total, el ‘Not Fade Away’ de Buddy Holly a ritmo diddley beat, walkin’ bass slider similar al de Eric Sardinas (‘Road Tested’), una balada soul en plan Prince, el ‘Love & Happiness’ del gran Al Green con demasiada carga funk, un guiño al Muddy Waters eléctrico y dos trallazos rockeros para acabar: ‘Never Enough’ y ‘Cross My Heart’, éste reminiscente de George Thorogood. Ya en el bis, hubo una de arena funk y otra de cal boogie a lo ZZ Top (‘Get On The Boogie Train’), con lo que la Mojo lanzó 20 canciones (aperitivo aparte). Si quita tanto funk y se queda en sólo 15, hubiese estado mucho mejor. Pero quede claro que moló, ¿eh?
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Eventos   Bares   Restaurantes  

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

HOY:14.3 / 22.6nuboso
Vie. 10:12.7 / 24.9sol
LOC
Vocento
SarenetRSS