Maestro Hogwood
Es una eminencia en lo suyo. Tiene 67 años, se llama Christopher Hogwood y es, como Neville Marrimer, un director superdotado, culto e ingenioso. Nada pagado de sí mismo. Habla de todo con una ironía que le coloca siempre a ras de suelo. Muy ‘british’ y con un pasado estudiantil en Cambridge que marca la diferencia. Pasar unos cuantos años en esa ciudad te cambia la vida. Discos, libros, mucha bicicleta y ese fresquito matutino tan agradable que enseguida te despeja la cabeza... Desde entonces, Mr. Hogwood no se está quieto: en 1973 fundó la Academy of Ancient Music, una agrupación de referencia en el repertorio barroco, y no ha parado de grabar discos, escribir brillantes trabajos de investigación y encima toca un sinfín de palos. Lo mismo dirige obras del siglo XVII que del XX.
Ainhoa Arteta con la OSE
(Gira)
Fecha y hora: Mañana, 11 de octubre de 2008, en el Euskalduna de Bilbao, lunes 13 de octubre de 2008 y martes 14 de octubre de 2008 en el Kursaal de San Sebastián y jueves 16 de octubre de 2008 en el Principal de Vitoria. Todos a las 20.00 horas.
Precios: 11,50-25 € en Bilbao, 11,50-19 € en San Sebastián y 15-25 € en Vitoria.
Entre las divas, se lleva mucho tener caniches, pajarillos o peces de colores. Algo fácil de cuidar, vistoso y poco escandaloso. Que bastante les toca aguantar en su trabajo: viajes transocéanicos cada dos por tres, maletas que se extravían, comidas a deshoras, ‘jet-lag’, colegas caprichosos, la soledad de un cuarto de hotel sin más aliciente que el minibar... No es nada fácil, nada fácil; por eso en casa les gusta ver la televisión, nadar un poco en la piscina y poco más. Ante todo, quieren paz. Pero Ainhoa se presenta como una excepción.
A ella le va la marcha incluso de vacaciones: su pareja es jinete y en su casa tiene cuatro perros, dos tortugas y una rana. Y hasta un pájaro que se llama ‘Caruso’ y sabe decir ‘calla’ y ‘muy bueno’.
Es una artista con una fuerza colosal que pocos se imaginan. Ahora que viene con la OSE, bajo la dirección de Christopher Hogwood, podrán comprobarlo con «el ciclo más hermoso que se ha escrito para soprano», en palabras de la propia Ainhoa. Se trata nada menos que de ‘Vier letzte Lieder’ (‘Cuatro últimas canciones’), de Richard Strauss (1864-1949). ¿Qué decir de este puñado de melodías? Recuerdo la versión de Lucia Popp, esa cantante checa capaz de iluminar los rincones más oscuros de un auditorio... Y es que para interpretar estas cuatro piezas hay que tener una sensibilidad de mucho vuelo; sólo así se puede sobrevolar el crepúsculo con tanta lucidez y ligereza. ‘Vier letzte Lieder’ es un canto del cisne, con poemas de Hermann Hesse y Joseph von Eichendorff. Si pueden, léanlos antes de asistir al concierto. Son palabras mayores.
En trance
Ainhoa sabrá dar los acentos donde más se necesitan. En los ciclos de ‘Lieder’, se precisa de un pulso firme y exacto: hay que cincelar cada canción poquito a poco, sin perder la concentración en ningún momento. El cantante debe entrar en trance y atrapar la atención del oyente desde el primer instante; juntos tienen que embarcarse en un viaje que les dejará sin aliento... Seguro que muy pocos entre el público se atreverán a toser o carraspear, cosa que agradecerán infinitamente los músicos y gran parte de los aficionados.
En fechas de lloviznas, bajadas de temperatura y, ay, ay, ronqueras, hay que cuidarse. Sobre todo porque el ‘efecto llamada’ puede ser ensordecedor en los auditorios. Basta que uno empiece a toser, para que no haya manera de detener al resto.
Ahora sobrarán razones para quedarse bien calladito. Además de ‘Vier letzte Lieder’, el programa incluye ‘Las Hébridas’, de Mendelssohn (1809-1847), y dos composiciones de Elgar (1857-1934): Serenata para cuerdas y Variaciones ‘Enigma’. Música con mucho encanto; vigorosa a ratos, y delicada por momentos. ¡El maestro Christopher Hogwood disfrutará de lo lindo!