Un millón de discos colocados han convertido a El Canto de Loco en el mayor fenómeno comercial del pop español del nuevo milenio. Pero, tras cantar a ‘La madre de José’ o a las ‘Zapatillas’, el cuarteto que lidera Dani Martín parece haber llegado a la conclusión de que, como dice uno de sus éxitos, «ya nada volverá a ser como antes». Su quinto disco de estudio les ha sorprendido bordeando los treinta y con vidas y parejas estables. Incluso con mujer e hija en el caso del compositor, guitarrista y benjamín del grupo David Otero. ‘Personas’ habla de matar a Peter Pan, de la adolescencia perdida y de «cuestiones personales» como la búsqueda del equilibrio, la envidia o la superación de los complejos. Dani Martín aporta algunas claves.
–Vuestro cambio es más lírico que musical, ¿no?
–La música también es mucho más contundente. Creo que hemos dado un paso adelante como músicos y también como seres humanos. Vamos cumpliendo años y nos apetece contar otro tipo de cosas. Esa madurez se nota más en las letras.
–En el pop, eso de la madurez está muy manido,
–Es verdad, no queríamos usar esa palabra porque suena a tópico, pero es lo que hay. Este disco se diferencia por la evolución natural de toda persona: es muy humano, reflexivo y también autocrítico. Hablamos de nuestras inseguridades, miedos y complejos.
–Los complejos os los habéis quitado al salir desnudos en la portada. ¿De quién fue la idea?
–Fue improvisado. Estábamos haciendo unas fotos promocionales en las que salíamos muy abrigados y, para dar un poco el contrapunto, me quité la camiseta. Entonces dije: ¿por qué no nos hacemos una foto en pelotas? La foto tiene mucho que ver con lo que se cuenta en el disco.
–Habéis incluido notas manuscritas junto a las letras. ¿Tratáis de que quede bien claro el mensaje?
–Ha salido así, sin más En este grupo no hay nada premeditado. No tenemos la fórmula de nada.
–¿Ni siquiera la del éxito? Aunque no sois una banda precisamente original, lleváis casi una década en continuo ascenso.
–Ni idea. No puedes obsesionarte en pensar qué es lo que gusta a la gente. Hacemos música con el corazón en la mano. Y siempre hemos reconocido nuestras influencias, pero creo que tenemos personalidad propia, un sonido de guitarras y una forma de hacer que se identifica.
–Al mismo tiempo que habláis de madurez, reivindicáis la adolescencia y la niñez en temas como ‘Peter Pan’, ‘Fin de semana’ o ‘Gracias’.
–Algo hay de eso, Queremos quedarnos con ese espíritu de la adolescencia y la niñez que te hace sentir vivo y genera cosas muy positivas en la vida. Pero, al mismo tiempo, también sentimos necesidad de pasar de página.
–«La envidia es el deporte nacional en este puto mundo», cantas en ‘Eh tú’.¿Habláis por experiencia propia?
–Es una canción con algo de rabia. Tiene que ver con los que dicen que no les gustamos y luego pierden el tiempo metiéndose en nuestra web para decir barbaridades. También va dirigido a esa gente que se sienta en los platós y se dedica a criticar a los demás. Y también tiene que ver con parte de la crítica, que asocia éxito con grupo malo y falta de ventas con autenticidad.
–¿Os incomoda la popularidad?
–Está ahí, pero no le cedo protagonismo. La fama no me gusta, intento vivir como siempre, rodeado de mis amigos y de la gente que me llena. El éxito te permite algunos caprichos pero no es lo más importante en la vida.
–Como a vuestros colegas y compañeros de disquera Pereza, muchos os consideran un grupo de rock para fans. ¿Os mosquea?
–Hemos tenido la suerte de gustar a gente muy joven que ha crecido con nosotros. En este rollo hay muchas contradicciones. Parece que, para tener credibilidad, hay que beber bourbon y ser muy macarra. Nosotros llevamos diez años en los que hemos hecho más de 700 conciertos y hemos llenado Las Ventas y el Calderón. Hacemos música para todo el mundo y tratamos de ser sinceros. Prefiero que me digan que soy un persona increíble a que me vean como un rockero increíble.
–Has estado un tiempo muy centrado en tu papel en la serie ‘Cuenta atrás’. ¿Vas a compaginar tu faceta de actor con la músico?
–Tengo otros proyectos, pero en realidad nunca he compaginado la actuación con la música. Cuando estoy a una cosa, no estoy a la otra. Ahora tenemos un disco y voy a centrarme en presentarlo. Me gustaría hacer teatro y más cine, pero será después.
¿Cómo va a ser vuestro concierto en Barakaldo?
–Esta gira de sitios grandes va a ser más tranquila, pero, en cambio, llevamos un montaje técnico de la hostia, con un escenario diseñado para nosotros con pantallas, luces increíbles y una pasarela que llegará hasta el público para hacer un set acústico. Aunque el protagonismo lo van a seguir teniendo las canciones