Motörhead
Rock Star Live (Barakaldo)
Fecha y hora: Mañana, 19 de julio de 2008, y el domingo, 20 de julio de 2008 (21.00 horas).
Precio: 39-44 euros.
Entradas: BBK, Tick Tack Ticket y El Corte Inglés.
Confusión y algo de nervios ha despertado la insólita dupla de conciertos exclusivos que Motörhead van a marcarse este fin de semana en el Rock Star de Barakaldo. Y todo por la ocurrencia del Ayuntamiento local de celebrar las fiestas del Carmen repartiendo en torno a 700 invitaciones para el segundo de los bolos, lo que ha hecho que parte del personal se pensara si convendría esperar antes de soltar los 39 o 44 eurazos que cuesta Motörhead en sus dos únicos bolos al sur de los Pirineos.
Es lo que tiene disfrutar de la condición de clásicos después de más de tres décadas haciendo básicamente lo mismo. Con esa vitola sigue viviendo rápido y sumando años el viejo Lemmy, cuyo grupo ejemplifica a esas bandas incombustibles que, de puro tozudas, acaban resultando entrañables. Al ya sesentón Lemmy lo pueden disfrutar hasta los niños que ven en el pressing catch a Triple H (‘The Game’ es su ‘sintonía’) o que juegan con esa figurita icónica que, como Kiss, Mr Kilmister ya tiene.
Eso da una idea del influjo generado por Motörhead con el sonido monolítico por el que Lemmy apostó tras ser expulsado en 1975 de la banda de space rock Hawkwind por un uso y abuso de las drogas que, a la postre, inspiraría el bautismo de Motörhead (consumidor de anfetas en jerga). Su celérico y atronador rock pesado suele ser citado como precedente del trash y el speed metal, aunque su creador prefiera emparentarlo con el punk (giras con Damned y tributos a Ramones) y el rock and roll primigenio (versiones de clásicos como ‘Louie Louie’).
La fórmula se consagró con el póker de clásicos de metal britanico (‘Overkill’, ‘Bomber’, ‘Ace Of Spades’ y ‘No Sleep ´till Hammersmith’) grabados con la mítica formación que del 72 al 82 completaron el batera ‘Philthy Animal’ Taylor y el guitarra ‘Fast’ Eddie Clarke. Hiperactivo desde el nuevo milenio, Lemmy sigue sabiendo rodearse de sangre joven para que el motor suene revolucionado.