Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
Y si has estado en el concierto puedes dejarnos también tus comentarios
El viernes terminamos (y prolongamos, je) el día en un poco poblado Kafe Antzokia, que ofrecía una a priori apetitosa terna de rock con raíces. Pato tenía hambre, así que nos saltamos al primero, el cantautor australiano Liam Gerner. Llegamos para disfrutar con Eef Barzelay y la primera en la frente. Qué desilusión: el tío vino sin banda y actuó casi en solitario. El 12 de octubre de 2005 vibramos en el mismo local con Clem Snide, el combo previo que lideró Eef, y acudimos augurando una intensificacion sinérgica de arquetipos aún en el cauce del country alternativo universitario, pero no. El bolo de Eef, un flacurrio vulnerable con camisa de cuadros y pinta de Buddy Holly, fue una exhibición de su insana sensación de desprotección entonada más a maullidos que a aullidos a lo largo de un cancionero melancolizante... hasta emasculante. Luego salió a apoyarle otro tío a la percusión y a más gañidos de guitarra, pero no se enderezó la propuesta del neoyorquino nacido en Tel Aviv ni en el standard jazz ni en ese final ruidista que le ubica más en lo indie pop que en el country. Bueno, al menos nos queda el buen recuerdo de ese 12-O.
Cerró el cartel Jason Isbell, ex hacha de los sureños Drive By Truckers, que en marzo de 2006 dieron otro estupendo bolo en el Kafe Antzokia. Ahora conduciendo a los tales Unit 400, no tan carismáticos como los Truckers, el rubiales Isbell atrajo a menos público del esperable (“no, ha estado muy bien”, nos dijo en el camerino) y ofreció un concierto creciente y siempre auténtico. Alternó temas de los Truckers y suyos, incrustó tres versiones (sorprendente ‘Psycho Killer’ de Talking Heads, bonita ‘Into The Mystic’ de Van Morrison, recia ‘I Don’t Wanna Fight’ de Tom Petty), y creció desde el puro rock USA (Seger, Springsteen, Jesse Malin) al final incendiario escuela Neil Young, con peajes en el soul a lo Nazareth, el country onda Jayhawks y los tragos de Jack Daniels. Hum... gracias a él (a Isbell, ¿eh?) nos salvamos ese viernes.
La pista
El viernes se cerró el programa Bilbao Distrito Jazz en el atestado último piso de La Bolsa del Casco Viejo, donde actuó el septeto bilbaíno Funk Collective. ¡Síganle la pista y acudan a verlo cuando puedan! Basados en las versiones, bien y fielmente arreglados, exultantes en los solos (sólo un par de veces flojearon escasos segundos, lo cual es un logro que pocos atesoran) y carnosos en la propuesta, estos siete magníficos se lo montan bien en el acid jazz y el funk que va de Maceo Parker a Henry Mancini, pero es que se superaron a sí mismos en las batallas de bop tribal con ecos de Duke y Dizzy. Ojalá los volvamos a ver pronto. En la fiesta de cumpleaños del Bilbaína Jazz Club, por ejemplo.