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MÚSICA

En estas fechas se editan decenas de discos que sirven de banda sonora para no hacer nada
05.09.08 -

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Chill out. Un verano sin sobresaltos
Pocas etiquetas musicales se manejan tanto de manera tan desvirtuada como el llamado chill out. El término, y la electrónica downtempo ligada a él, lo mismo se asocia hoy a bares hippies con olor a incienso que a locales fashion de lounge retro, restaurantes exóticos tipo Barramundi, zonas de reposo festivalero o chiringuitos y terrazas que saludan las puestas de sol con ritmos digitales a pocas revoluciones.
Todos esos artefactos chill que con el verano proliferan como la espuma de las olas playeras evidencian un negocio colosal propiciado por una música que ha perdido su karma original. Así lo decían hace poco Nacho Sotomayor, precursor del flamenco chill una década antes de Chambao, y José Padilla, el creador del fenómeno Café del Mar, serie de recopilatorios asociados a la terraza homónima ibicenca que, desligada ya de su gestor, ha llegado este mes a su decimoquinta entrega. Al rebufo de su éxito han ido surgiendo otras rentables sagas con nuevos capítulos como Buddha Bar, Hotel Costes, Saint-Germain-des-Prés, Chill Brazil Café, La Roca (del propio Sotomayor) o las chill out sessions de Ministry Of Sound, cuya última entrega (titulada ‘Chilled’) ofrece http://10.1.10.21:8080/buscador/LeerImagen?matricula_version=GF09CCU2&tipo=preview&dimmax=400
Ficha de la Imagen una interesante panorámica del género entre 1991 y 2008.
Con discográficas sin pudor y productores oportunistas dispuestos a pescar en río revuelto, hemos llegado a un punto en el que se deshuesa en clave chill a los clásicos del rock (de Queen a Springsteen), las bandas sonoras de Hollywood, los cantos religiosos y los sonidos étnicos de los cinco continentes. La etiqueta vale para todo lo que cabe entre dormir a los bebés y hacer el amor. Ahí están los publicitados ‘Chill Out For Babies’ y ‘Sex Chill’.
Pero... ¿qué es realmente el universo chill? Fue a finales de los 80 cuando, en plena fiebre ácida de las raves británicas, empezó a verse la necesidad de establecer un área para descansar, relacionarse y reponerse de los efectos del éxtasis y del frenesí electrónico Nacieron así las primeras zonas chill out, espacios de atmós­fera hippie donde se invitaba al relax con discos que remitían al ambient nacido a finales de los 70 con Harold Budd, Jon Hassell y el Brian Eno de ‘Music For Airports’. Con ese terreno abonado, gente como 808 State, KLF, The Orb o Biosphere crearon mantras iniciáticos del género. KLF lanzaron en el 90 su disco ‘Chill Out, cuyo tema ‘Pacific State' se convertiría en un favorito de las primeras sesiones de Padilla en el Café de Mar.
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