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Ocio

MÚSICA. EL BAFLE de Óscar Cubillo
Fiestón irlandés
Los californianos Flogging Molly haciendo brincar al personal con punk celta en el Bilborock (25 de mayo)
28.05.08 -

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Perjudicados por la excesiva exposición al chiki-chiki y con el cuerpo para el arrastre ya en los estertores de un fin de semana hard rock que arrancamos el jueves (¡ni los ZZ Top en Texas!), el domingo no desistimos, acudimos al Bilborock y nos vigorizamos en uno de los bolos óptimos del año, éste con siete músicos, estupendas composiciones, respeto por la tradición, exultante ejecución, acústica genial, dinamismo escénico y fiestón abajo del tablado.
Los oficiantes eran los californianos Flogging Molly, una suerte de discípulos aventajados de los Pogues, dicho sea para entendernos. Se les notó más contentos que en su debú en una desierta sala Azkena años ha, y es que el domingo concentraron a un paisanaje saltimbanqui (vaya fiesta montaron, oigan, todo el rato pogo, brincos, corrillos y cadenetas que ni una tropa zapatista repartiéndose un botín), de ambos sexos, amplio sustrato de edad y variedad tribal (rockers, perroflautas, punkis, poteros veteranos y hasta jugadores de rugby luciendo camisetas a rayas).
Todos la gozamos con su explosivo cóctel épico-melódico reforzado por la instrumentación rockista y amplificada (guitarrista concentrado, bajista hiperexcitado que se lo pasó mejor que nadie, baterista con recursos) y mantenedor de la raíz céltica (banjo, violín, acordeón..., siempre genuinos al evocar paisajes pastoriles verdes).
Guapa esposa
Los californianos escupieron docena y media de temas en hora y cuarto de bolo conducido por el líder, el irlandés Dave King, un guitarrista zurdo con aire de Eric Clapton pelirrojo y electrocutado, aunque cedió suficiente protagonismo visual y musical a su banda, también a su “guapa esposa” (así la presentó), Bridget Regan, la violinista.
Flogging Molly venían estrenando su quinto disco, ‘Float’. En Madrid y Barcelona llenaron reventando el aforo y en Bilbao reunieron a unos 150 elementos propensos al desparrame, pero a los yanquis se les vio contentos y ni bajaron la guardia ni cejaron en el empeño. Su folk reventó en punk pero la esencia se salvó. Se arrimaron a la juerga de los punkarras Toy Dolls (‘The Likes Of You Again’), pisaron la senda de los Clash (‘Requiem For A Dying Song’: ah, también dedicaron un tema al difunto Joe Strummer), se pusieron sentimentales y crecientes en plan los Waterboys (‘Float’), se afilaron con rock-a-billy, se embrutecieron en la estela de Dropkick Murphys o Real McKenzies, rockearon vía los Mescaleros de Strummer y, claro, miraron a los Pogues (‘Selfish Man’). Genial-genial el encuentro (por cierto: el bolo número 100 de Pato, el 130 de un servidor, que es el profesional).
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