Equipación básica
Equiparse es sencillo, con un chándal y unas deportivas basta. El resto lo pone la escuela. Pero si prefieres llevar material propio, necesitas una pala (desde 20 euros para debutantes), pelota (3 euros) y zapatillas de paddle (desde 45 euros).
Escuela infantil de paddle Derio
Dónde: Paddle Derio Club.
Dirección: Larrauri 1 A (antiguo semiario).
Teléfono: 944 544 732 (de 11.00 a 21.00 horas).
Edad: De 5 a 14 años.
Inscripciones: Hasta el 9 de enero de 2009.
Precio: 153 € por trimestre (curso completo, nueve meses).
Horario: Domingos, de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00 horas.
Duración: 1 hora.
Los gustos cambian. Cualquier día el niño destrozará tus sueños y te dirá que no, que no quiere ser una estrella de futbol, que a él lo que le pone es el paddle. Los chavales de hoy tienen dónde elegir y hurgan en disciplinas minoritarias hasta hace poco, aunque hay muchas estrellas del balompié que se pirran por este deporte, como Rafa Alkorta, José Mari Bakero, Manuel de la Red, Diego Forlán, Martín Vázquez... Lo mismo que el actor Toni Cantó, el cantante Bertín Osborne y hasta Rosa Aguilar, la alcaldesa de IU de Córdoba. Para que luego digan.
«Hay furor por este deporte», asegura Emilio Javier Cervasi, director de la escuela de Derio. Tres años lleva el centro enseñando a darle a la pala con estilo y hay paridad de género, que a las chicas también les gusta esto. Lo necesario para jugar, una pista de veinte por diez metros cerrada, una red, dos competidores a cada lado y «ganas de divertirse». El tanteo, similar al del tenis y al mejor de tres sets. La diferencia: el rebote en las paredes y mallas metálicas que delimitan el campo: «El paddle mejora los reflejos. Combina protagonismo personal con trabajo en equipo. Incita a la superación». Y además tiene su gracia, tanta como la leyenda de su nacimiento.
Cuentan que un mexicano, Enrique Corcuera, quiso instalar en casa una pista de tenis, pero no disponía de suficiente espacio. A falta de sitio buenas son las paredes, debió pensar, y así se inventó este juego aprovechando todos los elementos a su alcance. Desde entonces, su práctica ha crecido en distintos países, aunque Argentina es la potencia mundial y España, que cuenta con los mejores entre los jóvenes, le sigue los pasos.
El objetivo de la escuela es que al finalizar el curso los chavales sepan desenvolverse. Algunos lo tomarán como una diversión y a los que destaquen se les invitará a seguir un entrenamiento más concienzudo para participar en campeonatos. «Aprender a jugar es fácil, lo complicado es hacerlo bien. No hace falta un físico poderoso. Es una ventaja, claro, pero cabe explotar cualidades como la inteligencia. Puedes ser bueno si tienes resistencia, pero si eres listo y sabes dejar la bola engañando al contrario, tienes la oportunidad de convertirte en el mejor». ¿Será su niño un nuevo as del paddle?