Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Planes

planes

El Cantábrico, especialmente el Golfo de Vizcaya, es una zona privilegiada para el avistamiento de cetáceos. Vaias empresas organizan salidas para observar ballenas
04.09.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
De pesca (Golfo de Vizcaya). La ruta de la ballena
Están aquí al lado.
A poco más de 20 millas de la costa cantábrica, frente a Matxitxako, la mar bulle de vida. No sólo chicharros y bonitos del Norte (el atún blanco, ‘Thunnus alalunga’, el alas largas, hegaluze, llamado así por sus aletas como remos) y los exquisitos cimarrones o atunes rojos de hasta 600 kilos. Tampoco por los patudos y monjas, esos túnidos gruesos y negros como obuses, llamados justamente ‘thunnus obesus’. No. Hablamos de delfines comunes y listados, de cachalotes, de marsopas, de calderones, de orcas, de zifios y de ballenas. Sí. Moby Dick recorre la costa vasca cada verano y nosotros aquí...
Desde la atalaya de Matxitxako puede verse el soplo de estas ballenas en el horizonte. Con prismáticos, ese chorro (el aventador) marca la presencia del mayor ser que vive y ha vivido nunca sobre la Tierra, la ballena azul, mayor que el mayor de los dinosaurios.
Más frecuente es el llamado rorcual aliblanco (puede llegar a medir 23 metros y a pesar 80.000 kilos). Navegar a su lado, siendo observado por sus ojillos curiosos, es una experiencia inolvidable.
Son tranquilos y dóciles si no se les molesta. Nadan pausadamente, como gigantes cansados, entregados a la aburrida tarea de engullir miles de litros de agua para flitrar los camaroncillos y pescaditos que componen su dieta.
Al nadar muestran su cabeza, la aleta dorsal y la parte anterior de la cola. Soplan con vigor y, cada vez que se hunden, forman sobre el agua una superficie como de cristal. En esta salida desde el tuna tower del ‘Stamas Tarpon’ pudimos observar una pareja que nadaba con su cría en medio.
El Cantábrico es una zona privilegiada para el avistamiento de cetáceos. Biólogos como Pablo Cermeño, de Ámbar (Sociedad para el Estudio y la Conservación de la Vida Marina), confirman que podemos tropezarnos con hasta 23 especies distintas de cetáceos. Todo un lujo. Y de verdad.

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Eventos   Bares   Restaurantes  

Planes

Información útil

Vocento
SarenetRSS