
Dos rutas imprescindibles
Existen dos itinerarios que nos ayudan a descubrir los secretos del gran salto. Uno de ellos es el que parte del pueblo de Unzá (Álava), junto al puerto de la Barrerilla y siguiendo el borde del cañón nos regala unas impresionantes vistas sobre esta profunda garganta. El otro itinerario, de 4 kilómetros, es un recorrido por el fondo del desfiladero siguiendo la ruta que marca el propio río. Hay que partir de Delika y seguir un camino que a veces desaparece. En esta ocasión la recomendación es hacerlo en verano, cuando el Nervión es más arroyo que río todavía. A medida que el cañón se estrecha, el estruendo se hace mayor y la humedad reinante toma cuerpo en decenas de pequeños saltos que caen a plomo desde las paredes calizas. Desde abajo, el circo de rocas, musgo, agua y hayas enroscadas estremece.
Recomendaciones
Cómo llegar
Desde Bilbao y Vitoria llegamos hasta Orduña. Tras subir el puerto, tomamos una pista hacia Monte Santiago.
Dónde Comer
En Berberana hay dos restaurantes populares. El Mesón Berberana tiene una excelente barra para picar y comer bocadillos. Conviene reservar (947 351 515). ya que no dispone de muchas plazas. Excelentes chuletillas, merluza y solomillo. 20-30 euros. El Amparo (actualmente en obras) es otra buena elección.
Carretera Bilbao, 18-20.
947 351 553.
Dónde dormir
En Osma, a 9 kilómetros en dirección a Pancorbo, está la casa rural Urrutia. Una casa torre con 5 habitaciones desde 50 euros. 627 082 799.
Santa Marina, 9.
www.agroturismourrutia.com
En Gujuli,Casa Ugarzabal. Para lo que quieran hacer el recorrido de las dos cascadas (ver la siguiente página), esta cuadra rehabilitada ofrece el alquiler de la casa completa para 10-12 personas con niños. Desde 215 euros la noche. Hay dos queserías.
Camino de Altube, 5.
945 437 270.
Aclaremos un detalle de una vez. El río más cantado por los bilbaínos nace en Álava, por capricho de la geografía. Concretamente, en la cueva del Gato, a unos 900 metros de altitud, cerca del monte Arantxaga y de la aldea de Iñurrita. Allí, en un paisaje estepario donde los lobos campan a sus anchas, recoge las escasas aguas que acopia la sierra de Guibijo y después de unos tres kilómetros se lanza al vacío. Demasiado joven para tanto salto: 207 metros, aunque hay quien ha sumado 270 metros y hasta 300. Sin duda, la cascada más alta de España. Y sigue en Álava porque el desfiladero que ha formado durante miles de años pertenece a Delika, enclave integrado actualmente en Amurrio, pero que fue municipio propio como Valle de Arrastaria. De hecho, también es conocido como la Cascada de Delika.
Para contemplar su máximo esplendor es necesario visitar el desplome del río en primavera o en invierno. Siempre al capricho de la meteorología, las cascadas se manifiestan en las estaciones húmedas, tras las lluvias torrenciales o las grandes nevadas, como la de la semana pasada, y su consiguiente deshielo. Contemplar uno de estos brincos de agua al vacío quita el aliento. En verano o en otoño, el río llega a secarse en su cauce, aunque el sistema kárstico de la sierra permite que fluya por canales subterráneos hasta el barranco.
Mirando desde Burgos
El acceso más fácil, familiar y recomendable para llegar a la cascada es la pista que conduce al mirador desde la carretera del puerto de Orduña a Berberana. Castilla y León ha declarado esta zona Monumento Natural de Monte Santiago (4.500 hectáreas y un hayedo extraordinario), y ha creado una infraestructura muy interesante en torno a la cascada y el bosque, como un centro de interpretación que se puede visitar también en invierno. El vehículo debe dejarse en el parking de la Fuente Santiago, después de recorrer unos 3,2 kilómetros desde la carretera de Berberana.
Todo está muy bien señalizado. Desde aquí hay diversas rutas por el formidable hayedo cantábrico y a kilómetro y medio se pasa junto a una lobera reconstruida. Tras recorrer otros 200 metros encontramos el mirador, el mejor observatorio de la cascada y el cañón que se abre a nuestros pies. Si tenemos suerte, los buitres pueden deleitarnos con su vuelo a la altura de nuestros ojos.