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Joseba Garitano: ¿De la mano por Dato?
16.11.07 -

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Joseba Garitano: ¿De la mano por Dato?
Garitano, a la izquierda, con su pareja.
Vitoria es una ciudad de contrastes. Conservadora, es cierto; discreta, también. Respetuosa con el de al lado, aunque indeleblemente marcada aún por el ‘qué dirán’. «La gente se sigue escondiendo. Conozco a muchos gays que en su vida pública siguen manteniendo su condición sexual en secreto». No es su caso. Joseba Garitano –vitoriano, 45 años, funcionario de la Diputación alavesa– salió del armario hace quince. No se esconde, pero rehúye esa «militancia excesiva que en las ciudades pequeñas no se ve». «¿Ir de la mano por la calle Dato? Paso, paso de que me miren como si estuviera en un zoológico», asegura, en un alarde de «practicidad» que en ningún caso ha de entenderse como un síntoma de miedo o de vergüenza.
Y es que, pese a todo, el «respeto» sigue siendo santo y seña de la capital vasca. «En Madrid, por ejemplo, si te sales de Chueca o de Malasaña, puedes tener un problema. En Vitoria, por lo general, eso no pasa».
El contrapunto a esa ciudad ‘gay friendly’ lo pone la Vitoria de ‘ambiente’, que Joseba tacha de «aburrida». A su juicio, adolece de una oferta «escasa, alejada del centro y más bien floja», que se explica por la falta de iniciativa privada, por un lado, y por la existencia de otros establecimientos que sin ser exclusivos para gays o lesbianas resultan atractivos.
Ellos, gays y lesbianas, se sienten cada vez más a gusto en locales como el Plaza, el Dublín, Río o el 4 Azules –todos en pleno centro– donde han llegado a fijar incluso sus propias zonas. Aunque también marcan su ‘territorio’ en la calle. «Ante la persecución, te ves obligado a compartir otros códigos que todavía hoy se estilan», cuenta Joseba. Un ejemplo. Quedarse solo a última hora de la tarde en la zona nudista del pantano implica que vas «buscando guerra». Lo mismo que visitar el parque de La Florida a determinadas horas de la madrugada.

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