Rutas teatralizadas
Logroño
Cuándo: Sábados, a las 19.00 horas, y domingos, a las 12.00 horas.
Dónde: La ruta parte de la Oficina de Turismo (Portales, 50).
Precio: 3 €. Se puede reservar con 24 horas de antelación.
Teléfono: 941 273 353.
Página web: .
Paseando por las ciudades, uno se topa con los más curiosos personajes. Los hay modernos, ‘fashion victims’, clásicos que persiguen la elegancia y alguno que otro que parece sacado de otra época. No sería mala cosa encontrarse con gentes que vivieron en nuestras mismas calles muchos años atrás, sobre todo en los centros históricos... ¡En Logroño ocurre! El escenario apenas ha variado, pero la ciudad ya no se parece en nada a la que ellos conocieron.
Para conocer mejor la capital riojana y su historia, La Fundación Logroño Turismo organiza cada fin de semana unas rutas teatralizadas por el casco antiguo, con los miembros de la compañía Sapo Producciones en la piel de veinte personajes de otra época. Desde las antiguas escuelas Trevijano, donde nos reciben tres alumnos (uno de los tiempos de Primo de Rivera, otro de la República y el tercero de la dictadura), a lo largo de hora y media, pasamos junto al Cubo de Revellín y una bodega en la calle Ruavieja. Hay que fijarse en las tuferas, los respiraderos al nivel del suelo para evitar los vapores de la fermentación, que producen la muerte dulce.
De allí, por Barriocepo, se llega a la iglesia de Santiago el Real. Según dicen, en ella se instituyó la Orden de Santiago. El templo invita a recordar la famosa batalla de Clavijo, donde supuestamente se apareció el apóstol en plan guerrero, aunque algunos opinan que aquel 23 de mayo de 844 ni siquiera hubo ninguna contienda y que el arzobispo Jiménez de Rada se lo inventó todo.
La visita continúa por la plaza del Mercado, la catedral de Santa María la Redonda, el Palacio de Espartero (allí vivió el general), el paseo del Espolón y, finalmente, el Parlamento de La Rioja, antiguo convento de Nuestra Señora de la Merced. Ese Logroño diferente sorprenderá a nativos y forasteros, que, de paso, soltarán alguna buena risotada al verse asaltados por los actores, ataviados como incongruentes fantasmas de otro tiempo.