
Un Ford Escort traza una curva sobre una pista de arena. / Fotos: Jesús A. Martínez

El primer coche de Jean Todt. El Alpine 1600 es un clásico ganador de los años setenta. El director deportivo de la escudería Ferrari, Jean Todt, empezó a correr como copiloto con ese modelo antes de convertirse en el Rey Midas de la Fórmula 1. En la actualidad cuesta unos 40.000 euros..

Veterano en plena forma. Este Renault Dauphine Gordini de 1963 fue en la pasada edición el coche más antiguo que participó en el rally. Este año le ha superado por sólo un añito un Volkswagen Escarabajo de 1962. Se calcula que su precio puede alcanzar los 50.000 euros..

Ilustre ganador. El Lancia Stratos de la fotografía, valorado en más de 300.000 euros, es posiblemente la máquina más cara del campeonato Rallyestone, porque tiene un increíble ‘pedigrí’. Con este coche, el piloto italiano Sandro Munari llegó a ganar el campeonato del mundo.

Lujo y potencia. Si alguna vez se te han puesto los dientes largos al ver cómo te adelantaba por la carretera un veloz Porsche 911, prepárate porque en esta prueba se juntará más de una docena. Según el año y el estado de conservación, su precio oscila entre los 15.000 y 300.000 euros.
Para iniciarse en el mundillo
Rallyestone
(Bilbao, Vitoria, Zeanuri, Villasana)
Fecha: Del viernes, 28 al domingo, 30 de marzo de 2008.
Para verlos: El viernes: por la mañana, en El Arenal, y a las 21.00, en la plaza de Zeanuri. Sábado: salen del muelle Churruca de Bilbao a las 11.00 y paradas en Vitoria (de 13.30 a 16.30) y Villasana (21.00). Domingo: exhición en Artxanda por la mañana.
El espectáculo promete. A partir de las 9.00 horas del viernes, empezarán a llegar a El Arenal de Bilbao los cien coches participantes en el III Rallyestone de clásicos deportivos. Durante toda la mañana, el lateral de la Ría se convertirá en un enorme parque móvil como sacado de ‘Cuéntame cómo pasó’, en el que pilotos y organizadores ultimarán todos los detalles antes de que arranque la carrera.
Con este evento, que cada año gana más adeptos, se rescata uno de los acontecimientos deportivos más sonados del pasado, el Rally Firestone, que entre 1967 y 1981 consiguió reunir en la capital vizcaína a la flor y nata de este trepidante deporte. «Hace dos años nos reunimos un grupo de nostálgicos, que habíamos vivido de cerca aquellos míticos rallies, y decidimos ponerlo de nuevo en marcha con vehículos clásicos», explica Arturo Lago, presidente de la Real Peña Motorista de Vizcaya, convencido de que esta vez superarán los 30.000 espectadores de ediciones anteriores.
A pesar de que todos los coches inscritos tienen más de 25 años, sus dueños les han hecho un profundo ‘lifting’ para que luzcan flamantes y aguanten la dureza del recorrido como cuando eran grandes campeones. Durante todo el fin de semana, estas joyas de cuatro ruedas, desde los Mini Morris, Seat 127 y Renault 5 Turbo hasta los Mercedes 450 SLC, BMW 2500 CSI, Lancia Stratos y Porsche 911-RS, se batirán a duelo por carreteras recónditas y caminos casi intransitables en una prueba que mide y premia la regularidad. El recorrido exacto se mantiene en secreto hasta el último momento para que los pilotos demuestren su habilidad, osadía y capacidad de improvisación. «Dentro de su categoría, el nuestro es de los más duros, porque tiene varias etapas por la noche, tramos muy difíciles, el tiempo en esta zona es lluvioso y, además, marcamos unas velocidades ligeritas», comenta Lago.
Este año vienen participantes de Francia, Portugal, Bélgica y prácticamente todas las comunidades autónomas de España. Unos son viejas glorias que corrían hace años y han querido volver a ponerse manos al volante; otros, jóvenes aficionados a los que les apasiona conducir vehículos antiguos en condiciones extremas. También hay algún que otro coleccionista de mucho nivel que cuida su coche como el tesoro más preciado del mundo. «Algunos vienen con su propia escudería. Tienen su propio taller, sus mecánicos y su camión para trasladar el vehículo. Y lo pagan todo de su bolsillo».
Vacas atravesadas en medio de la vía, pastores que se sientan en la calzada para impedir el paso de la carrera, profundos charcos que dejan a los vehículos atascados, caminos traicioneros que despistan a los equipos, todo puede pasar en esta aventura que saldrá la tarde del viernes de Bilbao y llegará a Zeanuri sobre las nueve de la noche. Allí, en la plaza del pueblo, el Ayuntamiento ha organizado una gran fiesta para recibir al Rallyestone y está previsto que se celebren algunas pruebas muy vistosas. Al día siguiente, la carrera partirá de nuevo desde Bilbao con destino a Vitoria, donde llegará al mediodía. Por la tarde, la siguiente parada será Villasana de Mena (Burgos). El domingo, la competición se desarrollará por Bilbao. En Artxanda podremos ver cómo estos bólidos de antaño derrapan y toman las curvas con gran maestría, antes de que la carrera toque a su fin. ¡Mucha suerte y que gane el mejor!