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Cavalia (Bilbao). Acrobacias a cuatro patas
El mayor espectáculo ecuestre ya está en Bilbao después de triunfar en medio mundo
02.06.08 -

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Cavalia (Bilbao). Acrobacias a cuatro patas
Los indios americanos decían que los caballos están en el mundo para ayudar a los humanos a entenderse entre ellos. Quizá el espectáculo de Cavalia no solucione los problemas con tu suegra, pero muestra tal ejemplo de amistad y comprensión entre el hombre y el animal, que te replanteará algunas cosas sobre la relación con los de tu misma especie. Bajo la batuta de Frédéric Pignon y Magali Delgado, un matrimonio francés dedicado en cuerpo y alma a las artes ecuestres, más de 60 caballos y 40 artistas, entre acróbatas, jinetes, gimnastas y músicos, ofrecen un apasionante show multimedia, surgido de la mente maravillosa de Norman Latourelle, uno de los fundadores del Cirque du Soleil. Su nueva criatura, que ya ha triunfado en Madrid y Barcelona, después de pasar por Estados Unidos, Canada o Alemania, conserva toda la magia y la fantasía de su anterior producción, pero intenta ir más allá al poner de relieve la sensibilidad y las dotes artísticas de los equinos.
Cavalia se representa en la mayor carpa itinerante del mundo, con una superficie de 2.440 metros cuadrados, una altura similar a un edificio de diez pisos y un escenario de 50 metros. Al ritmo de poéticas melodías en directo y evocadoras luces, caballos y artistas danzan y dibujan en el aire piruetas que dejan extasiado al público. El ‘carrusel’, en el que seis sementales lusitanos bailan en un bosque encantado, el galope de pie al estilo de la antigua Roma, el mágico vuelo de dos trapecistas sobre expertos jinetes, y el volteo en la recta, que combina fabulosos números circenses, son algunos de los momentos más emocionantes de la gala, sin olvidar pequeños toques de humor, como el beso que el gordito Aetes da con su hocico al maestro.
Detrás de un gesto como ése hay horas y horas de paciencia y trabajo. El adiestramiento de estos artistas de cuatro patas empieza a los seis meses y puede durar más de diez años. Todos son machos, ya que la presencia de una yegua en las cuadras sería una auténtica revolución. Veinte personas se dedican en exclusiva a su cuidado diario para que no les falte de nada y salgan a la pista, bellos y felices, a darlo todo. Eso sí, una vez fuera pueden seguir el guión o dar la sorpresa e improvisar.
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