
La feria reúne a cincuenta viveros de Francia y España. / Fotos: José Mari López
El jardín
Hedychium Gardnerianum
Del Himalaya, son como espigas. Le gusta la humedad. 3 €
Acer Palmatum
Árbol de corte pequeño, atractivo por su corteza y colorido de las hojas. 8 €
Chamaerop Humilis Cerifera
Palmera del Atlas marroquí. Tiene un curioso tono azul. 5 €.
Hoheria Sextylosa
Árbol pequeño y rústico de flores blancas y aroma a limón, de Australia. 28 €
Betula Dahurica
En peligro de extinción, escasea en los bosques rusos de Manchuria. 30 €.
Styrax Japonica
De China y Japón, sus flores de campanilla llegan en primavera y verano. 35 €.
Cornus Florida Rubra
Espectacular coloración en otoño, viene de Montana, Washington y Canadá. 38 €.
Erythrina Caffra
Sudafricana, debe cultivarse al sol y protegida del frío y viento. 10 €.
Lilium Martagon
Euroasiática, emplean su bulbo como remedio para distintas enfermedades. 4 €.
Magnolia Kobus
Japonesa. No teme al frío intenso, perfecta para el jardín en cualquier época. 5 €
Feria de plantas de colección
Aia (Guipúzcoa)
Dónde: Jardín botánico de Iturraran (parque natural de Pagoeta) .
Cuándo: 26 y 27 de abril de 2008, de 10.00 a 18.00 horas.
Cómo llegar: En coche: servicio de autobuses lanzadera desde los aparcamientos. En tren: servicio de autobuses desde la estación de Euskotren de Zarautz.
Precio: 3 € (incluye traslado idea y vuelta desde aparcamientos o estación, consigna de plantas adquiridas y transporte de éstas hasta el vehículo). Menores 12 años gratis
Colecciones hay muchas. A unos les da por reunir monedas y a otros por gastárselas en sellos, dedales, soldados de plomo… Los amantes de la jardinería prefieren las plantas para cultivar su inofensiva obsesión, plantas especiales traídas de los cinco continentes, flores, arbustos y árboles imposibles de encontrar en los ‘garden center’ comunes.
Cincuenta viveros acudirán a esta feria desde toda España y Francia, donde el amor por la botánica más que hobby es tradición. En sus furgonetas habrá sitio para hermosas orquídeas, diminutos bonsáis o deliciosas hortalizas. En total, tres mil especies que se han preocupado por conservar. Incluso plantas carnívoras viajarán camino de Aia a la caza de moscas con las que saciar el hambre. Bellas o letales, su objetivo es el mismo: impresionar a un público entusiasta que aprecia el esfuerzo por mantener la biodiversidad multiplicando variedades raras o en peligro por encima del beneficio económico. «Cuando hablamos de biodiversidad no hablamos sólo de bosques de otros países, sino también de las modestas plantas que adornaban las ventanas de nuestras abuelas, prácticamente imposibles de conseguir porque nadie las guardó y reprodujo», puntualiza Isidro Ezponda, presente en la feria con algunas de sus especialidades.
Para ser una afición no demasiado extendida, tampoco resulta tan cara. Por un euro el visitante puede llevarse un pequeño tesoro a casa y por algo más de cien, algún premio gordo. Sin contar la sabiduría que sembrarán con sus explicaciones los viveristas, dispuestos a compartir consejos -habrá traductores para entenderse con los galos-.
Conseguir después que las plantas sobrevivan en nuestra huerta, balcón o jardín es cuestión de mino y de paciencia. José Rodrigo Llop, novedad con sus palmeras en esta edición, lo tiene claro: «Tardo años en verlas hacerse grandes porque su desarrollo es lento, pero la espera tiene su recompensa y ahí se distingue la verdadera afición». Pensando en el clima de estas tierras ha escogido un muestrario de cincuenta variedades, supervivientes que aguantan temperaturas bajo cero.
Queda patente entonces, el enamoramiento entre planta y hombre, como cualquier otra pasión, necesita riego para crecer. «Hablamos de especies seleccionadas por la naturaleza que requieren amplios conocimientos de sus características morfológicas», explica Unai Onaindia, quien aportará a la muestra árboles y arbustos ornamentales provenientes de China, Norteamérica y Australia. Extranjeras en nuestra tierra, al cambiar su entorno habitual cuesta un poco que se adapten, «pero una vez conseguido son bastante resistentes». Más o menos lo que nos pasaría a todos lejos de casa.
Rosas, buganvillas, camelias, begonias, azaleas, mimosas, plantas tropicales, aromáticas, cítricos, frutales, coníferas enanas… un enorme listado completa el vergel dispuesto para esta ocasión. Si, finalmente, de entre los novatos en la reunión alguien se anima a sumar su entusiasmo a este selecto club, lo mejor es comenzar a coleccionar cactus que, acostumbrados a la escasez, resisten estoicos incluso los olvidos de los dueños más descuidados.