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Los retos de Sopuerta Abertura permiten sentirse un Tarzán. O un gallina, claro
01.04.09 -

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Parque de árboles (Sopuerta). Un paseo por las copas
¿Quién no ha soñado alguna vez con lanzarse colgado de una liana mientras se desgañita al estilo de Tarzán? Ahora se puede. El parque de árboles de Sopuerta, el único en Euskadi, permite disfrutar de esa sensación y de otras aún más impactantes. Visitar este complejo, construido en un pinar en el corazón de Las Encartaciones, no es una mera excursión de fin de semana sino una pequeña aventura, que puede provocar un subidón de adrenalina. Los circuitos parten de plataformas de madera encajadas en los troncos y unidas entre sí con cuerdas de seguridad y cables de acero, que permiten caminar de árbol en árbol. Las estructuras están integradas en el paisaje, por lo que los visitantes aparecen y desaparecen entre las ramas.
El parque de árboles está en un alto, en medio de un entorno natural inmejorable. Lo primero que hacen los aspirantes a escaladores que llegan a Sopuerta Abentura es mirar hacia los árboles y medir sus fuerzas. A muchos les recorre un escalofrío. Es preciso escoger el circuito que más se adapte a la edad, las condiciones físicas y, también, el arrojo de cada uno. Hay cuatro recorridos: para niños desde los 4 años, de entre 8 y 13, a partir de 14 y adultos. La diferencia la marca la altura de las pasarelas –las hay a más de diez metros, no aptas para personas con vértigo– y la dificultad de los obstáculos colocados en cada travesía de árbol a árbol. Algunos pasos exigen estar en buena forma.
«Atrévete, tírate...»
El parque de Sopuerta garantiza la diversión a niños y jóvenes... y supone un reto para los mayores. Advertencia a padres y madres: muchos pueden perder ‘prestigio’ ante sus hijos. «¡Venga, aita, que sí, atrévete, tírate, pasa ya!» o «¡ama, no tengas miedo, sube!» son gritos de guerra que se escuchan a menudo en este peculiar bosque. No es raro que algunos visitantes lleguen decididos a trepar y opten finalmente por contemplar desde el suelo los recorridos de familiares y amigos. En los circuitos más difíciles se pasa miedo. Los monitores han tenido que subir en varias ocasiones a rescatar a algún cliente bloqueado en lo alto de un tronco. Vamos, que no iban ni para adelante ni para atrás.
A menos que elijamos el recorrido para 4 o 5 años, no es un simple paseo por las alturas. Los circuitos cuentan con diferentes retos o pruebas suspendidos en altura: puentes tibetanos, tirolinas, toneles, troncos de equilibrio, lianas de Tarzán, redes de abordaje... Pero no hay riesgo. Las medidas de seguridad son completas. Los participantes quedan asegurados ante cualquier incidencia gracias a la obligación de utilizar equipamientos específicos y homologados de protección contra caídas: casco, arnés, cabos de anclaje, líneas de vida... El personal del parque imparte un pequeño cursillo a los clientes antes de iniciar el recorrido y, durante todo el trayecto por las alturas, da indicaciones y vigila.
Sopuerta Abentura, un proyecto empresarial de vecinos del municipio encartado, está regentado por un equipo joven y dinámico que ha importado esta alternativa de ocio de países extranjeros en los que ya hay tradición. Los primeros parques aparecieron en Francia hacia 1995 y ahora se cuentan por centenares y se han extendido por toda Europa.

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