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Cuevas del Castillo (Puente Viesgo-Cantabria). Un museo bajo la montaña
Las últimas cuevas con pinturas rupestres visitables en la cornisa cantábrica se agrupan en la ladera de un monte
16.11.07 -

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Cuevas del Castillo (Puente Viesgo-Cantabria). Un museo bajo la montaña
La erosión ha tallado las entrañas del monte dando pie a la presencia humana desde hace miles de años.
En estos tiempos de réplicas, copias y ‘neocuevas’, resulta reconfortante aproximarse a las grutas de Monte Castillo, donde se ocultan algunas de las últimas cavernas con pinturas rupestres visitables de la cornisa cantábrica. El agua ha labrado el interior de este orgulloso cono de roca situado a un kilómetro escaso de Puente Viesgo y los hallazgos han servido, además, para salvar a la cima de los desmanes que castigan a los montes cercanos en forma de canteras y eucaliptus. Encinas y pinos adornan esta cumbre, donde en el pasado hubo un castillo para controlar el paso por el valle del Pas.
Un sendero estrecho y llano de 600 metros conecta las dos oquedades visitables (El Castillo y Las Monedas); durante el recorrido también encontraremos los accesos a otras tres galerías (La Pasiega, Las Chimeneas y La Flecha), a las que no está permitida la entrada. No nos quejaremos por ello, porque El Castillo y Las Monedas tienen alicientes suficientes para compensar el desplazamiento.
Cierto, esto no es Altamira, Ekain o Santimamiñe, donde el genio de nuestros antepasados parece burlarse de nuestras limitaciones, pero descubrir bisontes, renos o mamuts gracias a las entretenidas orientaciones de las guías y verlos a un metro de distancia reconforta a quienes creen que el talento no es exclusivo de su tiempo y conservan el corazón de un niño para admirar a un igual capaz de infundir vida en una pared con un trazo rápido de grasa rojiza.
El Castillo es prolija en animales, que en Las Monedas se limitan a un pasillo en el que no caben más de cinco personas, pero quizá lo que más impresiona en esa primera cueva son las manos, medio centenar, pintadas en negativo por alguien que sopló un caño sobre la suya o la de otro miembro de su tribu. Son manos completas, de diferentes tamaños, plenas de vida y misterio porque ignoramos por qué lo hicieron. Como desconocemos el significado de los puntos y las rayas que jalonan la caverna.
Columnas y cascadas
Las Monedas es, ya está dicho, más modesta en lo relativo al arte, pero los 40 minutos que dura la visita permiten atravesar una de las más llamativas cuevas del Cantábrico. El recorrido nos lleva a través de galerías repletas de estalactitas y estalagmitas que en algún punto forman espectaculares columnas, pero veremos también cascadas de roca formada por los minerales disueltos en el agua, como si la catarata hubiera quedado congelada para nuestro disfrute.
Las Monedas tiene una historia muy curiosa. Tras ser descubierta fue bautizada como de Los Osos en ‘honor’ a un gigantesco plantígrado que eligió la cueva como última morada, pero durante la exploración, siguiendo unas huellas claveteadas que entraban y salían de la caverna, hallaron una treintena de monedas acuñadas en tiempos de los Reyes Católicos y reacuñadas un siglo más tarde. Pertenecían, al parecer, a un buscador de tesoros o a un ladrón.
Pasión de vegetales

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