Gamonal (1.225 m).
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El macizo se alza de este a oeste con el Gamonal como cota más destacada y ofrece un perfil realmente escarpado, casi 800 metros por encima de Linares, el principal pueblo del valle. Lo parte por la mitad el collado Las Llaves, vieja vía de contacto con la costa que permite encaramarse a las alturas del cordal sin más dificultades que la de salvar el desnivel. A él se accede por una pista que nace en Roza, un diminuto y bonito núcleo que aúna todas las características rurales de los pueblos de la comarca.
Junto a la Posada de Roza, un camino de cemento desciende unos metros hasta vadear un pequeño arroyo, donde comienza a ganar altura suavemente. La pista remonta por la vertiente derecha de la vaguada del arroyo Naveo. Más adelante, la pista cruza el río y rodea el pequeño valle por la umbría del monte Obán o Traslacotera para meternos de lleno en la vertiente sur del macizo, cubierta de encinas en estos tramos bajos y con el Gamonal sobre nuestras cabezas.
La pendiente aumenta, aunque no ofrece más dificultades. Un poco más arriba cruzamos un primer portón (0h.20’) que intenta evitar la salida del ganado vacuno que pasta en este paraje, conocido como Llano de Meses. Unos metros más allá, la segunda puerta tiene incluso ‘ataka’ (paso canadiense). Según ascendemos, crecen las vistas sobre el valle en el que se sustenta el pequeño núcleo de Roza, rodeado de frondosas.
Cruzamos una zona de invernales, en una de cuyas revueltas podemos llenar la cantimplora con el agua de una fuente cercana, provista de abrevadero (1h.00’). No tardamos en alcanzar el collado de Las Llaves (1h.15’), ancestral paso natural entre la costa y el valle de Peñarrubia. Su importancia estratégica para nuestros antepasados queda demostrada en la presencia de una importante necrópolis megalítica, formada por varios túmulos y dólmenes y un menhir, repartidos en su entorno y descubiertos en los años 80.
Afrontamos ahora el tramo más comprometido de la ascensión. A la derecha (E), la arista cimera muestra sus ásperos escarpes. Seguimos un difuso sendero que nace junto al túmulo situado cerca del collado, rodea por la izquierda la peña que se alza ante él y se dirige por el ‘karst’, buscando los tramos herbosos más cómodos, hacia una primera cota.
No necesitamos subirla. Desde la fuente que hay a sus pies cogemos una amplia canal herbosa por la que subimos hacia la izquierda hasta el inicio de la arista, a la que nos encaramamos con la ayuda de alguna trepada. El desnivel ya está salvado, pero aún resta una fatigosa travesía, cumbreando, hasta el vértice que señala el punto más alto del cresterío (2h.15’). Desde este emplazamiento, las vistas a Picos de Europa y la Cordillera Cantábrica son un privilegio.

Situación: Macizo de Peñarrubia, en las estribaciones septentrionales de Picos de Europa.
Dificultad: Media. Atención a la travesía por la arista cimera.
Desnivel y horario: 725 m. 4h.00’ (2h.10’ de ascensión).
Comunicaciones: A-8 hasta Unquera, donde nos dirigimos a Panes (N-621), seguimos hasta La Hermida y allí cogemos la CA-282 hasta el desvío a Roza.
Cartografía: MTN 56-II (Panes), 1:25.000, del IGN.












