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La comarca cántabra del Alto Asón es un territorio donde reina la caliza. Las condiciones erosivas de este tipo de roca condicionan el paisaje y crean singulares formaciones como el poljé de Matienzo, depresión kárstica de gran extensión, cerrada y de fondo plano. Las montañas que la delimitan son excelentes miradores de esta curiosidad geológica. Las mas conocidas son Mullir (841) y La Muela (802) , pero también las hay más modestas y asequibles, como Enaso (506) o La Piluca (676). Ésta última, también conocida como Las Porras, es fácilmente accesible desde el alto de La Cruz de Usazo, nexo de comunicación entre Matienzo y el valle de Ruesga.
La marcha comienza en el barrio de Ozana, kilómetro y medio más abajo de alto de La Cruz de Usazo. Un poco más abajo de las casas de la barriada, tras una curva a la derecha, un camino vecinal asfaltado (izq.) que nace junto a un pequeño cagigal y un caseta se dirige hacia el barrio de Bernillas. Pero no llegaremos a él. La carretera cruza un puente y deja atrás las casas de El Encinar hasta ascender a un portillo (0h.20’), donde abandonamos el asfalto para continuar por una pista (izq.) que asciende en amplios zig zag.
La altura ganada permite disfrutar de una vista completa de Matienzo, su poljé y las cumbres que le circundan. Sin perder el camino principal, llegamos a la altura de una antena repetidora y una majada (0h.50’), donde la ruta comienza a llanear y se convierte en un sendero junto a una alambrada. Al poco, superamos una valla y el camino se vuelve a ensanchar, mientras llanea hacia el lapiaz hasta llegar a los restos de otra majada (1h.00’), junto a la entrada a un amplio praderío.
El camino, ahora sendero, continúa a la izquierda de las ruinas, cruza una alambrada y asciende por el karst, aunque, tras atravesar una barrera de rocas, sale a una zona más herbosa. La senda llanea unos metros antes de torcer a la izquierda entre dos peñas y enfilar por fin hacia el collado de La Piluca. En su ascenso, discurre junto a los restos de un murete de piedras y una hoya con hayas.
Alcanzado por fin el collado (1h.15’), sólo resta afrontar el lapiaz cimero para alcanzar el punto más alto de la marcha. Para ello seguiremos a la izquierda el redondeado cordal entre el áspero lapiaz y procurando no perder las marcas rojas y blancas que nos llevarán hasta la amplia loma cimera, sin buzones ni señal identificativa alguna (1h.30’).
Continuando por el cordal hacia el este, bajaremos por la vertiente contraria hasta Tocornal, un paraje identificado por una majada (1h.45’). Continuaremos perdiendo altura por su pista de acceso (izq.) hasta dos nuevas chabolas (2h.00’), donde el camino se convierte en un angosto sendero que sigue descendiendo entre una alambrada y un muro.
Antes de llegar a una nueva caseta de montaña, debemos tener cuidado de no pasarnos un desvío de la senda a la izquierda, en un pequeño claro del zarzal (2h.05’). el camino desciende hasta una mancha de arboles de distintas especies en medio del lapiaz, la cruza y desciende suavemente por un ancho camino hasta llegar a un grupo de pinos junto a una fuente (2h.35’). Es el momento de desviarse a la izquierda y ascender unos metros hasta un eucaliptal, que cruzaremos hasta alcanzar el portillo de Usazo (3h.05’). Una vez en la carretera, sólo restará el tedioso tramo por asfalto hasta Ozana (3h.30’).
Cima
La Piluca o Las Porras: 676 m.
Situación
Estribaciones de la sierra Mullir.
Dificultad
Media. Atención en los tramos de paliaz.
Desnivel y horario
630 m. 3h.30’ (1h.30’ de ascensión).
Comunicaciones
A-8 hasta colindres, N-629 hasta Ramales, donde se coge la CA- 261 hacia Arredondo. En Riba, desviarse por la CA-266 hacia Matienzo por el alto de La Cruz de Usaño.
Cartografía
MTN 59-II (Arredondo) del IGN, 1:25.000.

















