Valderejo fue el primer territorio alavés que mereció la calificación de parque natural que (1992). Con ello se aseguró la preservación de su importante riqueza animal, especialmente la colonia de buitres, y su singularidad paisajística. Delimitado por las sierras de Peña Gobea y Anderejo/Artzena, y cerrado por el circo que forma el Recuenco, este interesantísimo espacio natural ofrece un sinfín de rutas y cumbres para disfrutar. El Arrayuelas, la vecina amable de la abrupta Peña Karria, es una de ellas. Accesible sin dificultades desde Lalastra, núcleo principal de Valderejo, en busca de nuevas rutas ofrecemos aquí su ascensión por su vertiente norte, desde Bóveda, en el valle de Toba.
La excursión comienza a las afueras del pueblo, siguiendo la carrera a Burgos. Medio kilómetros después de dejar el núcleo urbano, al final de un largo murete de piedra que protege un frutal, nace una pista a la izquierda de la carretera. El camino cruza sobre el arroyo Funfunilla, al borde mismo del asfalto, y se adentra en el arbolado en un suave ascenso.
No tardamos en llegar a una valla que da acceso a un terreno adehesado. Lo atravesamos siguiendo las rodadas antes de entrar en un pinar y ganar altura con más brío. Pronto nos topamos con un abrevadero (0h.20’). Unas decenas de metros más adelante, en un claro del bosque, la pista se bifurca. Nuestra ruta continúa hacia la izquierda, por un bonito camino herboso que primero sube y luego llanea. En este tramo desecharemos un ramal que se desvía a la izquierda y discurre paralelo al nuestro antes de alejarse por fin en dirección a Bóveda, justo en el momento en el que nuestra pista gana de nuevo altura.
Un nuevo cruce sale a nuestro paso. Balizado con una cruz de señales (0h.40’), la dirección de Bóveda será la que aquí tomemos más tarde, en el descenso. Ahora continuamos subiendo, ya sin más desvíos, hacia el portillo de La Sierra. La pista acaba por convertirse en una amplia senda que remonta con ganas el hayedo hasta salir, ya cerca del cordal, a terreno abierto. Un par de revueltas nos sitúan en el portillo (1h.10’), un privilegiado mirador, como todo el cordal, tanto del valle de Valderejo como del de Toba, en el que se destaca su núcleo principal, Bóveda.
Sólo nos queda continuar por la pista de servicio del repetidor, situado en la apenas destacada cima del Cueto de la Coronilla, para seguir luego por el ancho cordal hasta el Arrayuelas, señalizado sobre un pequeño promontorio de rocas con un vértice y un buzón del Manuel Iradier (1h.30’). Valderejo y sus cumbres, hacia el sur, y la imponente Peña Karria, siguiendo el cordal de Gobea, son los elementos que atraen a la vista desde la cima.
Para el descenso completaremos la ruta circular, así que en el cruce antes citado torceremos a la derecha siguiendo la dirección del cartel que indica a Bóveda. La pista apenas pierda altura, hasta situarnos justo bajo el tendido de alta tensión (2h.15’) que hemos visto en el cordal. Aquí, cogemos (izd.) una pista que desciende vertiginosamente hacia el valle y acaba en una campa con otra cruz de señales. Sólo resta ya seguir la que indica Bóveda, a donde llegaremos sin problemas tras atravesar la parcelaria que rodea el pueblo.