DE CUANDO EN CUANDO La carta que me envía desde Muskiz Armando C.Z. comienza como todas las cartas que recibo desde hace varias semanas: con una cariñosa felicitación por los sesenta años de Don Celes. No sé cómo agradecer no sólo las felicitaciones que encabezan las cartas, sino sobre todo el cariño que ponen en ellas. Hay cartas que llegan tan sólo con la felicitación cordial y ya no sé cómo agradecer estas impagables muestras de afecto, porque las palabras se quedan cortas.
Pero la carta de Armando, a parte de ese detalle, me incluye una anécdota que puede resultar interesante para los dueños de bares, cafeterías, tabernas y similares que pueden tener el mismo problema que tenía el bar Montemar de Pobeña. Como no deja de tener su gracia y su ingenio, se lo cuento tal y como me lo refiere Armando. Leamos su carta:
«Mi señora y yo después de comer nos vamos del centro de Muzkiz, paseando, hasta ese bonito rincón de Pobeña, tomamos un descafeinado y regresamos a casa. El pasado día, antes de volver al hogar, tuve necesidad de vaciar mi vejiga y entré en el W.C. y vi que había un tapón de corcho en el fondo del inodoro flotando en el agua. Cuando salí se lo dije a José, el dueño del bar, y me contestó que ya lo sabía porque él mismo lo había puesto allí, y que desde que lo puso ya nadie orina fuera de la taza, porque al parecer, todos quieren tener buena puntería y acertar al corcho flotante, con lo cual se entretienen y me resuelven el problema de limpiar el suelo». Lo que se hace público para general conocimiento de los dueños de bares, cafeterías y tabernas.
La otra carta me la envía con una firma ilegible un lector o lectora que responde a las siglas C.M., que se adhiere con entusiasmo y con un rotundo «¿ya somos dos!» al comentario que hice sobre esos teléfonos, máquinas fotográficas, etc. que cada día ofrecen más servicios y resultan más complicados para los ceporretes como un servidor y el firmante de la carta. Ya tenemos por lo tanto dos firmas para solicitar una tienda de aparatos para tontos.
¿Ah! Y gracias por las invitaciones para visitar el Museo de la Minería de Abanto-Bizkaia (Mina de Gallarta). En cuanto vuelva el buen tiempo, allí estaré encantado.