El Instituto de Educación Secundaria Txurdinaga-Artabe lleva cinco años consecutivos haciéndose con el primer premio del concurso de nacimientos que organiza la Asociación Belenista de Vizcaya. Yolanda y Juan, los profesores encargados de supervisar todos los proyectos ganadores, restan importancia a los triunfos, aunque reconocen que sus compañeros califican el que ahora tienen entre manos como «el mejor» que han hecho nunca.
Poliespán, escayola en polvo, pintura, ramas o trozos de escoba y tela. «Cualquier cosa sirve» para crear la estructura de un belén. Para diseñar el de este año, Yolanda ha aliñado con su imaginación la fotografía que vio hace tiempo en una hoja de calendario. «Yo pienso el diseño y corto las planchas de poliespán. Luego los alumnos dan las capas de escayola, marcan los ladrillos, ponen las árboles y los palillos y hacen los montes con papel de periódico», señala la profesora. «Este año se han involucrado más que nunca», se enorgullece.
Según cuenta Yolanda, el secreto de sus victorias no es otro que «cambiar completamente el aspecto de los belenes de una edición a otra». Por ejemplo, la cueva en la que se desarrollaba la acción del año pasado ha sido sustituida por un poblado que cuenta con una fuente de la que brota agua de verdad gracias a un circuito cerrado y en el que también se sabe si es de día o de noche desde que los alumnos de tecnología instalaron un preciso juego de luces.
Aparato de niebla
Realizado a base de horas extraescolares dentro del programa de actividades complementarias del Gobierno vasco, que este año ha contado con la colaboración de quince alumnos de 2º y 4º de la ESO, este belén artesanal incorpora como importante novedad un aparato de niebla para cubrir los montes que rodean el poblado que comenzaron a crear hace más de dos meses. Entre los alumnos, la seguridad acerca de sus posibilidades en el concurso es absoluta. José Cordeiro y Andrés García, de 15 años, han sido los encargados de montar la estructura y acondicionar las montañas con escayola, pintura y papel durante dos largas semanas. «Volveremos a ganar, como siempre», suelta Andrés sin asomo de duda. Respecto a la destreza de los chavales a la hora de llevar a cabo la manualidad, su profesora bromea: «Yo les decía: 'tratad con cariño a las montañas' y ellos las acariciaban con cuidado para darles forma», recuerda Yolanda entre risas.
Parte del jurado pasó a examinarlo el pasado día 19 y en unos días, a principios de este mes, este instituto bilbaíno sabrá si vuelve a ser el centro con el mejor belén de toda Vizcaya.