La integración de las personas que vienen de otros países tiene múltiples enfoques. La escuela, el vecindario y especialmente la empresa son los tres ejes en los que se cimienta este proceso. Recientemente se han celebrado unas jornadas de interculturalidad en la Universidad de Deusto donde ha quedado patente que el conocimiento de los demás puede ser una riqueza y no una amenaza.
-¿Qué conclusión han sacado de las jornadas?
-Es un tema complejo que requiere un abordaje interdisciplinar. También estamos de acuerdo en que es realmente necesaria la integración de los colectivos inmigrantes en los diferentes ámbitos de la sociedad.
-¿Ha funcionado en el ámbito educativo?
-Hay cosas que sí, pero otras no. Con el tiempo se ha visto que es mejor realizar una integración directa de estos estudiantes en las aulas, sin procesos previos de inmersión.
-¿Y en el empresarial?
-Es un ámbito más nuevo que hay que abordar y un reto para el empresario. En la Universidad de Deusto, todas las carreras han incluido la competencia intercultural de forma transversal. Las personas que vienen a trabajar tienen sus propias formas de valorar tanto el trabajo como el tiempo libre, las expectativas laborales... Hay que conjugar los intereses de toda la plantilla y gestionarlo.
-¿Supone un conflicto para el empresariado?
-De momento, las empresas no se plantean la gestión de la interculturalidad a priori. Sin embargo, deben ver la aportación de los emigrantes como algo ventajoso.
-¿Qué repercusiones tiene en el ámbito social?
-Muchas. La proximidad a personas de otros países permite erradicar los estereotipos y comprender sus costumbres, su forma de ver la vida.
-Sucesos como el reciente asesinato del taxista de Bilbao no ayudan.
-La forma de luchar contra estas situaciones es la aproximación. La experiencia personal y de conocimiento de personas de otras culturas lleva a no caer en esas valoraciones y a ver que esto pasa en todas las culturas.
-En ocasiones es difícil.
-La sociedad está en un gran dilema cognitivo y valorativo. Todo cambio es una amenaza y genera ansiedad. Cuando la situación se conoce y se domina, se convierte en riqueza. Ahora estamos viviendo el momento de familiarizarnos con un cambio al que no estamos acostumbrados.