El Correo Digital
Miércoles, 4 de enero de 2006
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DEPORTES
ATHLETIC
San Mamés cumple con su parte
La afición rojiblanca respondió en el medio día del club y no cesó de animar en ningún momento a sus jugadores
DECEPCIÓN. La grada se muestra triste por la derrota.
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Los cimientos de San Mamés retumban cada vez que el Athletic y el Real Madrid se enfrentan sobre su césped. Los seguidores, armados con sus incansables gargantas, acuden al estadio con una sensación distinta en el estómago, conscientes de que el choque entre rojiblancos y 'merengues' es mucho más que un simple partido. Y es que se trata del encuentro que más veces se ha disputado en la historia del fútbol español, el clásico por excelencia, y eso se deja notar en el ambiente.

No importa que sea un frío martes de enero, o que el partido se dispute a las 10 de la noche. Ni siquiera importa que los socios tengan que pasar por taquilla. Los aficionados siempre responden cuando el conjunto blanco visita La Catedral. Y ayer no fue una excepción.

En los momentos previos del encuentro ya se respiraba una agitación especial en el ambiente. El frío no impidió que los incondicionales se agolparan sobre las bocas de entrada al estadio mucho antes de comenzar el duelo. Desde la puerta que da acceso al palco de autoridades, un grupo de aficionados recibió con frialdad al coche que, rodeado de unas estrechas medidas de seguridad, transportó al presidente blanco, Florentino Pérez, y a Benito Floro, nuevo director deportivo. Sólo era el aperitivo de la abrumadora atmósfera que esperaba dentro.

Y es que San Mamés empezó a emitir sus primeros rugidos en el mismo instante en el que el Real Madrid apareció sobre el césped para calentar. A partir de ese momento todo fue pasión. Las banderas rojiblancas se desplegaron por las preferencias y las gargantas se encendieron, se desgarraron con las ocasiones del Athletic y no callaron hasta que Undiano Mallenco enseñó con sus brazos el camino de los vestuarios.

Antes, también hubo tiempo para homenajear a Andoni Egaña, ganador de los últimos cuatro campeonatos de Euskadi de bertsolaris, que recitó unos versos sobre el Athletic y realizó el saque de honor en medio de una gran ovación.

Pero la pasión seguía concentrada en el juego. El gol de Beckham no hizo sino encender aún más los sentimientos de la grada, que demostró una vez más que su amor por el Athletic va más allá de los resultados.



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