Un total de 19 personas, ocho de ellas menores de edad, han tenido que ser desalojadas esta madrugada de sus casas al derrumbarse la fachada del inmueble en el que residían, situado en el número 19 de la calle Sagarminaga del barrio bilbaíno de Bolueta. Los propios vecinos y un arquitecto del Ayuntamiento habían advertido con anterioridad del mal estado del edificio.
El Ayuntamiento de Bilbao ha realojado a las familias afectadas en un hotel del Casco Viejo, cerca de los centros escolares de los pequeños, hasta que se determine si el inmueble es apto para vivir. Así, el µrea de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento está realizando los estudios pertinentes para poder valorar, en el plazo aproximado de una semana, la posibilidad de mantener el inmueble en pie mediante las oportunas reparaciones o proceder a su derribo.
Entre tanto, se procederá a poner un pilar para que no se derrumbe la primera planta del edificio y posteriormente se realizará una valoración de costes ya que, si el coste de la reparación supera en más de un 50% la obra del edifico se consideraría ruina, según ha explicado la concejal de Urbanismo, Julia Madrazo.
El derrumbe del inmueble, un edificio de viviendas de estructura interior y tejado de madera de cerca de 150 años de antigüedad, se produjo a las seis y media de la mañana al desplomarse la fachada sur. Se trata de una casa vieja de cuatro alturas en las que se distribuyen ocho viviendas de alquiler.
Había grietas
A finales del pasado mes de octubre, técnicos del µrea de Urbanismo y Medio Ambiente visitaron el inmueble y detectaron un fuerte abombamiento de la fachada, así como la existencia de fugas de agua bajo el aseo de una de las viviendas del primer piso. Los muros interiores del edificio mostraban también grietas que delataban el mal estado del mismo.
A petición del arquitecto, el pasado 7 de noviembre la concejal de Urbanismo hizo público un decreto en el que instaba mediante requerimiento de oficio al único propietario del edificio a adoptar, en el plazo máximo de una semana, todas las medidas técnicas que garantizaran la seguridad y la estabilidad de la estructura del inmueble.
Así, se ordenó el apuntalamiento de la planta baja del inmueble, así como de la fachada. Esta última intervención sin embargo no se llegó a llevar a cabo. "Si no llegan hacer el apuntalamiento de la planta baja hoy se cae el edificio y hubiera sido un drama lo que hubiéramos estado viviendo", ha explicado Julia Madrazo.
A su juicio, aún es pronto para determinar responsabilidades, aunque habrá no se descarta que el propietario se encargue de los realojos. "Las cosas hay que cuidarlas y quien tenga propiedades que las cuide", ha advertido.