En una mañana con una niebla tan espesa que no pudieron despegar los aviones, los pilotos tuvieron que afrontar un tramo técnico y virado en su primera parte y técnico y rapidísimo en la segunda. El objetivo de todos era no pinchar y no castigar la mecánica en un pedregoso trazado cuajado de trampas. Y, por supuesto, no despistarse, algo habitual en esta edición de la prueba. Tras esta dura jornada, Sainz mantiene la cabeza de la carrera con poco más de un minuto de ventaja sobre su compañera de equipo, la alemana Jutta Kleinschmidt, mientras que Roma es séptimo, pero a menos de cuatro minutos del madrileño.