A sus 33 años, se estrena en la ACB, pero le respalda la experiencia de haber sido segundo de Ricard Casas y Salva Maldonado. Por eso, Xavier García, técnico del Ricoh, rival del Lagun Aro el domingo (19.00 h.), cifra en la calma la clave para la permanencia: «Se salvará el equipo que tenga más tranquilidad».
-Para ser la primera semana del año está siendo bastante ajetreada en el Manresa con el adiós de Patterson, y la llegada de Bader y White.
-Pero estamos contentos. Competíamos en cada partido, pero nos faltaba un poco en el juego interior. Ahora, nos hemos situado a la altura de la competición. Somos optimistas aunque conscientes de que será difícil salir de abajo. Por lo menos, lo afrontamos con más garantías.
-Los fichajes refuerzan el juego interior, uno de sus puntos débiles.
-Más que débil, el problema era que todos lo tenían que hacer perfecto y esto era muy complicado. Espero que ambos, Bader y White -ex NBA, fichado ayer-, puedan estar en Bilbao.
-Después del buen comienzo de campaña, con tres victorias en cinco partidos, ¿se les pasó por la cabeza estar tan abajo a estas alturas?
-Es una posibilidad más. Tal y como está la competición, lo de sumar tres victorias en los primeros cinco no es tan complicado porque algunos han logrado tres triunfos en los tres últimos. Además, teníamos un calendario en el que recibíamos a todos los grandes en la primera vuelta. Como equipo experimentado, sabemos que estar ahí es algo no esperado, pero sí normal.
-Está hablando de igualdad, ¿qué va marcar la diferencia entre la permanencia y el descenso?
-Sobre todo, estar a la altura de la Liga. De los que estamos ahí, al final, el que tenga más tranquilidad se salvará. No hay que ponerse nervioso porque con dos victorias se sube cuatro puestos. Y al revés.
-Pero en una plantilla tan joven como la del Ricoh, esta tranquilidad puede ser menor y la presión de llevar cinco partidos consecutivos sin ganar hace más daño.
-Puede pesar, pero trabajo para que no sea así. Sería complicado afrontar lo que viene sin cambios. Tenemos que identificar que el equipo cambia y que lo de las cinco derrotas tiene que olvidarse.
-Así que el Ricoh va a aplicar la máxima de Año Nuevo, vida nueva.
-Sí (ríe). Un poco sí, pero siendo listos porque no éramos un equipo roto. Estábamos ahí y debemos aprovechar lo bueno que teníamos.
-A pesar de estar tan abajo la imagen está siendo buena, a excepción de la abultada derrota ante el Fuenlabrada hace dos jornadas.
-Fue el peor partido. Pero ha sido todo consecuencia de nuestra línea descendente, y no supimos cómo jugar ante un equipo en racha. Tuvimos que hacer un esfuerzo por rehacernos ante el Menorca, pero no fuimos capaces.
-Pese a la mala situación para su esperanza queda que, con dos victorias fuera, ya han rebasado el listón de la temporada pasada.
-Era un objetivo, sobre todo, si se mira el calendario tan complicado que teníamos en casa. Otros años íbamos ganando, pero es que ahora nos han venido todos los partidos contra los grandes seguidos. Era necesario ganar fuera para ser consciente de que en cualquier momento podemos hacerlo.
-Y ahora visitan al Lagun Aro, que lleva casi dos meses sin ganar en La Casilla. ¿Pueden aprovecharse de la ansiedad por agradar a la afición?
-Quizá sí, pero analizar su situación mental sería muy aventurado. Una vez que estemos en el partido, se puede notar más o menos. Nosotros, por ejemplo, lo notamos porque también hace dos meses que no ganamos. Así que esperemos que al Lagun Aro note esa presión. De todas formas, es un equipo muy bien hecho, con mucha personalidad y un rival de gran nivel.
-Además, les conoce de un torneo donde les ganaron de diez. ¿Nota cambiado al club bilbaíno?
-Es un equipo con muchos recursos y muy difícil de ganar.
-El Lagun Aro se ha planteado los dos siguiente partidos, ante ustedes y el Ricoh, como dos finales para lograr la permanencia, ¿es acertada esta opción?
-Todos los partidos se pueden ganar o perder. Renunciar a unos y meter excesiva tensión en otros te puede servir, pero hay que creer en el hecho de estar todos los días preparado para ganar. Eso es lo más importante.