El Correo Digital
Jueves, 5 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

DEPORTES
ANÁLISIS
El año que vivimos peligrosamente
El Athletic entró en el nuevo año como despidió el anterior. Jugando para ganar y perdiendo. Curiosa paradoja para un equipo que ha tomado la bandera del resultadismo obligado por las penurias clasificatorias pero que ofrece como remedio a sus muchos males más intenciones que realidades. Dice el míster que ese es el camino. Y que el equipo salió reforzado el martes. Más vale, porque las primeras rampas de la terrorífica cuesta de enero ya están aquí. Y ante el rocoso Deportivo de Caparrós necesitamos los tres puntos como el aire para respirar. Ganar o ganar. Ese es el plan. Pero también lo era ante Zaragoza o Real Madrid. El problema es que el resultadismo sin resultados es como un bocadillo de jamón sin jamón. No sabe a nada. Las buenas vibraciones generadas tras el convincente triunfo ante el Betis merecían algo más. Pero esta vez la única victoria que sonrió fue la de Beckham.

El partido era de alto voltaje pero lo decidió un toque de clase. En el otro área, un inédito y notable Diego López les ganó 'por la mano' a Guerrero y Aduriz. El Athletic se quedó con las ganas. Con las ganas, con el ímpetu, con el despliegue físico y con la derrota. No es justo, pero es lo que hay. Será que el carbón llega con efectos retroactivos tras un 2005 para olvidar, en el que vivimos (como en el film de Peter Weir) peligrosamente. Viajamos del cielo al suelo. Sin escalas. Pasamos de vibrar en Europa y acariciar la soñada final copera con un fútbol moderno y descarado, a acabar el año suspirando por salvarnos del descenso tirando de un talonario que se había generado descapitalizando el mejor activo: la plantilla. Otra curiosa paradoja.

Despedimos el año de los despidos. Se despidió al gerente, al responsable del área deportiva, a un entrenador al que se humilló con decisiones que ahora se tornan inexplicables (lo de Javi González es de traca). Por despedir, se acabó hasta echando al hombre sobre el que iba a descansar el proyecto deportivo de este presidente. Dijimos bye bye a Del Horno, adeu a Ezquerro y agur a Valverde, del que decían que tenía ofertas de Valencia y Osasuna, que se iba con Zubizarreta a La Coruña...Un año después, sigue en su casa. No es el único. Que le pregunten a Zubiaurre.

Claro que también decían que la banda izquierda no iba a ser un problema. Teníamos a Javi Gonzalez, al que el anterior entrenador había discriminado sin piedad (?). El martes jugaron en esa zona Expósito y Dañobeitia. Antes pasaron por ahí Casas, Tarantino, Lacruz, Iraola y el mismísimo Joseba. Viva la planificación. Hasta el fútbol femenino, que era la joya de la corona en los últimos tiempos, vivió su particular crisis. Annus horribilis. Un año para olvidar. O, mejor aún, para reflexionar. El Athletic (su afición) no se merece otro igual.



Vocento