El primer ministro israelí, Ariel Sharon, se debatía esta madrugada entre la vida y la muerte en el hospital Hadasa Ein Karem de Jerusalén tras sufrir poco antes una grave hemorragia cerebral cuando se encontraba en su rancho, en el desierto de Negev. Según informaron fuentes del equipo médico que le atiende, el mandatario hebreo, de 77 años, fue ingresado de urgencia al verse afectado por un nuevo infarto y estaba necesitado de respiración asistida.
Su médico personal explicó que Sharon se sintió mal anoche, razón por la que se decidió su ingreso. El político conservador se hallaba en su residencia del rancho de los Sikomoros cuando sintió un fuerte dolor de cabeza y una opresión en el pecho.
Fuentes gubernamentales dijeron que Sharon estuvo consciente durante todo el trayecto, de más de un centenar de kilómetros, entre el rancho y la Ciudad Santa, lo que alivió la preocupación de los médicos. El mandatario ingresó en el hospital Hadasa Ein Karem a las once de la noche. En el momento de cubrir esta información, hacia la medianoche, Sharon estaba siendo operado de urgencia después de recibir anestesia general.
Esta es la segunda vez que el Sharon sufre un infarto cerebral en menos de un mes, aunque que en esta ocasión los médicos lo calificaron de «significativo». El primer ministro ingresó en el hospital en una camilla y entró inmediatamente en el quirófano, donde fue intervenido cuando faltaban unos minutos para las doce de la noche. Para aliviar la presión del cerebro, los médicos tuvieron que perforar la masa craneal a fin de introducir un pequeño tubo con el que extraer la sangre almacenada. Al parecer, un coágulo habría obstruido el riego en el cerebro del mandatario y habría provocado la hemorragia.
La mismas fuentes precisaron, de manera no oficial, que el estado del paciente era «grave» tras esta «hemorragia masiva», que la operación era «muy difícil» y que su vida «estaba en peligro».
El incidente se produjo sólo unas horas antes de la cita que Sharon tenía hoy en el mismo hospital para ser intervenido de una deficiencia congénita. Este defecto consistía en una pequeña perforación en el corazón que, en principio, fue calificada de «problema menor» por los médicos. En su momento los facultativos relacionaron esta deficiencia con el infarto cerebral «leve» que sufrió el pasado 18 de diciembre y del que se recuperó sin secuelas.
Un portavoz del Gobierno confirmó que todos los poderes del Ejecutivo habían sido transferidos al viceprimer ministro Ehud Olmert. Este hecho no ocurrió con el primer infarto, lo que induce a pensar que los asesores de Sharon son conscientes de la gravedad de la situación.
Algunos analistas políticos señalaron que este incidente puede ser el final de la carrera política del mandatario hebreo, puesto que, aun en el hipotético caso de que se recupere completamente, su presencia se verá afectada de forma significativa de cara a las elecciones del 27 de marzo.
Ataque con excavadoras
La indisposición de Sharon se produjo horas después de que decenas de milicianos palestinos atacaran con dos excavadoras la frontera de Rafah y neutralizaran durante más de una hora el único paso que hay entre el sur de la franja de Gaza y Egipto en otra jornada de violencia y de caos en la zona. Los militantes implicados pertenecen a las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, que están nominalmente afiliadas a Al-Fatah pero que operan por su cuenta y riesgo sin obedecer las órdenes de la ANP, que ve cómo la anarquía se apodera de los territorios que en teoría controla.
El grupo de activistas robó dos excavadoras y rompió un muro de hormigón que está del lado palestino de la frontera, aunque no llegaron a destruir una segunda muralla en el flanco egipcio.