La Diputación y el Ayuntamiento de Bilbao han ignorado durante años informes de la Policía Municipal, peticiones vecinales y propuestas de la oposición para acabar con la peligrosidad del paso de peatones de Basurto, donde el martes murieron atropellados dos hermanos de 4 y 7 años. Ambas instituciones comparten competencias sobre la carretera N-634.
Desde hace diez años, agentes de la Policía local han remitido al área de Circulación del Consistorio varios informes que alertaban de la elevada siniestralidad de la avenida Montevideo y en concreto de ese paso de cebra. «Las farolas están llenas de ramos de flores por los muertos; parece un cementerio», señala un policía.
Hace unos tres años, una trabajadora del hospital de Basurto perdió la vida en el mismo paso peatonal. «Casi todos los atropellos son calcados», apunta un guardia de tráfico. En el caso de los hermanos Oihane y Aitor, una furgoneta grande cedió el paso a la familia, pero impidió la visibilidad a la 'Citroën Berlingo' que circulaba por el carril de al lado. El conductor, de 25 años, no respetó la señal y embistió a los menores, que cruzaban la calzada junto a sus padres y su otra hermana.
Agentes de las Unidades de Tráfico y Atestados, y patrulleros proponían una solución aparentemente sencilla: retrasar el semáforo que regula un cruce a unos metros de distancia o bien adelantar el paso de peatones, pero sólo consiguieron que se colocaran paneles de señalización en 1996.
Además de los informes policiales, las instituciones han desestimado otras propuestas de peso para proteger a los peatones. Aunque la concejala de Circulación, Ibone Bengoetxea, aseguró el martes que conocía «formalmente» las quejas desde hacía apenas 15 días, el Ayuntamiento sabía de la peligrosidad del paso de cebra mucho antes.
Del distrito a las Juntas
En octubre de 2000, el consejo de distrito de Basurto, en el que están representados todos los partidos y los vecinos, aprobó la colocación de un semáforo. Un mes después, Circulación contestó que esta señal era «necesaria», pero que su instalación dependía de la Diputación. En aquella época, la presidencia del distrito estaba en manos del concejal Eusebio Melero, hoy diputado de Obras Públicas.
El paso de peatones de la avenida Montevideo se planteó en dos ocasiones en las Juntas Generales. El PP presentó una enmienda al proyecto de presupuestos para 2002 en la que proponía destinar 60.100 euros a «la mejora» del vial, por su «situación de abandono y la frecuencia de accidentes». La Diputación rechazó la iniciativa. «No nos parece razonable retirar dineros del mantenimiento de carreteras para destinarlo a proyectos concretos, por mucho que respondan al interés de ciudadanos concretos, porque sería perjudicando los intereses de otros colectivos», alegó el apoderado del PNV Íñigo Iturrate.
En marzo de ese mismo año, el PP reiteró su petición en una pregunta al entonces diputado de Obras Públicas. José Félix Basozabal respondió que las posibles actuaciones en esa carretera estaban condicionadas por tres obras: la Cornisa de Olabeaga, la modificación del trazado de Feve y la construcción de un parque frente al hospital. Casi cuatro años después, ninguno de los trabajos ha comenzado. Sólo el soterramiento de las vías, en septiembre, pero en Gordoniz.
«Negligencia»
El PP denunció ayer «la grave incompetencia» de la Diputación y del Ayuntamiento por haber sido «incapaces» de aportar una solución y exigió dimisiones en los departamentos con competencias en la carretera: la concejalía de Circulación y el área foral de Obras Públicas y Transportes. «No culpamos del atropello a ningún político, pero denunciamos su negligencia», subrayó Antonio Basagoiti, quien extendió sus críticas al alcalde y al diputado general.
El PSE-EE anunció que solicitará las comparecencias de la concejala de Circulación, Ibone Bengoetxea, en el Ayuntamiento, y del diputado de Obras Públicas, Eusebio Melero, en las Juntas. «No parece normal que esperen cinco años a colocar un semáforo», señaló el portavoz socialista en Bilbao, Txema Oleaga. En función del resultado de las comparecencias, este partido decidirá si también reclama responsabilidades políticas.