El Correo Digital
Jueves, 5 de enero de 2006
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VIZCAYA
MARÍA JESÚS CALVO RESPONSABLE DE LA PASTELERÍA LA SUIZA
«Gastamos una tonelada de harina en hacer roscones»
La experta asegura que los devotos de este dulce navideño prefieren «el que no se rellena»
DELEITE. Calvo asegura que hay auténticos devotos de este lustroso dulce. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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En estas fechas, el horno de la pastelería bilbaína La Suiza no da abasto. Es tiempo de roscones, una de las especialidades que ha hecho famoso a este comercio centenario. María Jesús Calvo se ocupa de la tienda desde hace diecisiete años y sabe que estos días «son una locura». Hasta principios de febrero, sus roscas serán las protagonistas.

-¿Qué tiene el roscón que a casi todos seduce?

-Lo primero, que es una tradición. Luego, si está bueno, ¿qué decirte!

-Pues a comerlo todos los días...

-¿Nooo! Si lo hiciéramos, perdería todo el encanto.

-¿Y si le encargan uno en verano?

-Nada. Cada cosa tiene su tiempo. Si aceptáramos, romperíamos nuestra cadena de producción. ¿Y tendríamos que hacer una tirada!

-Una buena rosca ha de tener...

-Huevos, harina, leche, mantequilla, ralladura de limón, azúcar, sal, mejorante de bollo y agua de azahar.

-¿De flores?

-¿Uy! Es importantísimo porque es la encargada de darle ese sabor tan peculiar...

-¿Y no hay truco?

-Hacerlo con muchísimo cariño, de forma artesanal y respetando el tiempo de estufado.

-¿Qué es eso?

-Es el tiempo necesario para que la masa suba y se macere antes de meterla en el horno.

-Entonces, tardarán mucho.

-En una hora hacemos una tanda.

-¿Pobre horno!

-Ja, ja, ja... ¿Echa chispas!

-¿Y a cuántos calienta?

-Sólo te digo que gastamos una tonelada de harina en estos dulces.

-Y eso que cada vez comemos menos ¿no?

-¿Qué va! Hay mucha gente que está esperando al roscón. Tienen auténtica pasión. Se les ve cuando entran.

-Ni que lo llevaran escrito...

-Tengo un cliente que vino un día y se llevó diez roscas de kilo. Volvió a los dos días e hizo lo mismo. Y pensé: «¿Pero cuántos serán en esa casa?».

-¿Qué intriga!

-Pues lo mejor es que no se los comía... ¿Los congelaba! Y en mayo desayunaba su trozo de roscón.

-En este postre, ¿es mejor pasarse con el azúcar?

-No. La pastelería bien elaborada no debe pecar de dulce. Si no, mataríamos el resto de sabores .

-¿Y para los que están a dieta?

-Nosotros no tenemos nada. Pero hay otros negocios que sí. Lo que no sé es si saben igual.

-¿Vamos! Que un pastel 'light', es como un cerdo sin grasa ¿no?

-Ja, ja, ja... Hombre, yo creo que por comerse un dulce normal de vez en cuando tampoco pasa nada.

«El de toda la vida»

-¿Hasta cuándo podemos comer sus roscas?

-A primeros de febrero todavía las hacemos, aunque con más tranquilidad que ahora, claro.

-Hoy tiene que ser horroroso.

-Mucho más que mañana. A la gente no le apetece madrugar.

-¿Y los encargos?

-Tenemos unos 300, tanto de clientes que vienen a recogerlo como de aquellos a los que se lo llevamos nosotros. El lunes por la tarde ya no nos hacíamos cargo de más.

-Algún paladar famoso

-¿Para el roscón? Si lo hay, ni me da tiempo a verlo. Del resto de pasteles, Marisa Paredes, Emilio Aragón, Amaia de Mocedades...

-Dicen que el tradicional es de nata.

-¿Es un auténtico manjar! Aunque también está muy bien con crema.

-Las modas, ¿influyen?

-Para nada. El que es muy de roscón quiere el de toda la vida: el que está sin rellenar.

-El momento ideal para degustarlo es...

-¿A cualquier hora! Aunque a la mañana sabe mejor.

-En cuanto a las sorpresas... ¿Han tenido alguna 'por encargo'?

-Pues sí, hubo un caso curioso. Vino un hombre y nos pidió que metiéramos una sortija dentro de la masa. ¿Y no era una sortija cualquiera! Tuvimos que custodiar el roscón para no dárselo a otro.

-¿No han venido nunca con un diente roto?

-Todavía no.



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