'Aeon Flux' inaugura la temporada de cine de acción con la deseada Charlize Theron en la piel de una heroína letal que se explaya a fondo, arma en mano, en pleno siglo XXV. La oscarizada actriz está acostumbrada a los desafíos: engordó trece kilos para 'Monster', así que se tomó este encargo de pura evasión como un reto más. Preparó intensamente su papel de chica guerrera con tres meses de intenso entrenamiento acrobático. El riesgo físico derivó en una fatal lesión de espalda tras una caída que paralizó el rodaje dos meses.
Karyn Kusama, responsable de la elogiada 'Girlfight', deja el cine independiente y defiende un producto en la línea de 'Matrix' y 'Underworld', ropa negra ajustada incluida, un género que empieza a cansar al espectador. 'Aeon Flux' se ha dado un batacazo considerable en la taquilla de EE UU, donde recaudó sólo 15 millones de dólares en sus primeros seis días de exhibición. Una cifra ridícula si se tienen en cuenta los 55 millones de su presupuesto.
¿Se ha cansado el espectador medio de las cintas de acción donde silban las balas y muere hasta el apuntador sin que veamos una gota de sangre? Sin llegar al patetismo de 'Catwoman' o a la absoluta falta de originalidad de 'La isla', 'Aeon Flux' se basa en la rompedora serie homónima de animación creada por Peter Chung en 1990, lanzada al estrellato gracias a la MTV y a su añorado programa 'Liquid Television'. Allí se dieron a conocer otras piezas de culto del mundo del 'cartoon' enloquecido, como 'Beavis y Butt-Head'.
Tan sugestivo punto de partida deriva en su versión en imagen real hacia una complejidad mal entendida, con algún destello de lucidez que no cuaja del todo en pos del cine espectáculo. Lo más destacable es el esfuerzo de Charlize Theron por convertirse en una supermujer, fuerte y flexible donde las haya.
Ambientada en el año 2415, con clonaciones y extrañas drogas de por medio, la película comienza cuando unos agentes del gobierno asesinan a la familia de Aeon Flux, una soldado entrenada para matar sin escrúpulos a toda amenaza clandestina en una sociedad futura. La protagonista parece ser una de las pocas personas que sospecha que su vida perfecta oculta una mentira perfecta. En su vengativo objetivo, regado de cadáveres, encontrará muchas respuestas.
«Lo que realmente distingue a Aeon de muchos otros personajes femeninos del género es que va por libre, decide por sí misma», comenta la directora. «La historia lidia con algunos temas provocativos que suelen acompañar a la ciencia-ficción, y era importante que el personaje tuviera una lectura compleja y moralmente ambigua, con una potente sexualidad».