La oscuridad da mucho juego a la hora de sembrar el pánico en la platea. Tras 'The Descent', la espeleología se ha convertido en un recurso a la hora de asustar al espectador. 'La caverna maldita' ahonda en esta dirección, basándose al parecer en hechos reales. Una amenaza desconocida que busca sangre como alimento entre las sombras añade tensión a un relato orquestado por Bruce Hunt, cineasta australiano que se coloca detrás de la cámara por primera vez tras bregarse en la publicidad.
La historia se inicia en las profundidades de un bosque rumano, donde una expedición se topa con las ruinas de una abadía del siglo XIII. Al realizar un reconocimiento descubre un enorme sistema de cuevas subterráneas. Un grupo de exploradores la investigará en profundidad y se encontrará con una especie desconocida que sumerge a los aventureros en una auténtica pesadilla.
Gran parte de la acción de 'La caverna maldita' transcurre bajo las aguas, remitiendo a cintas atmosféricas como 'Abyss'. Aunque se trata de una ficción, el equipo se esforzó para que todo fuera lo más verosímil posible: «Contratamos a algunos de los mejores submarinistas de cavernas del mundo como asesores», señala el productor Andrew Mason. «Añadimos al guión sucesos reales que les han sucedido a espeleólogos».
Un inmenso tanque
En la onda de 'Alien' -salvando grandes distancias-, la angustia se respira en los fotogramas de 'La caverna maldita', rodada en Rumanía, país donde hay más de 12.000 cavernas registradas y se cree que hay una cantidad similar sin explorar. También se eligió el país por otras razones, según explica Mason: «Rumanía es un centro de producción en expansión en el que se pueden obtener producciones de alta calidad a precios razonables. Tuvimos que construir un inmenso tanque para rodar la fotografía submarina. No hay ningún escenario en Europa que pueda alojar tanta agua, así que también erigimos un plató y un estudio de sonido ¿en cuatro meses!».