La declaración como «perjudicados» que realizaron ayer en el juzgado de Irún los catorce remeros y el entrenador de Astillero que denunciaron «coacciones» ante la Ertzaintza en el control antidopaje-interrogatorio de Hondarribia concluyó con nuevos datos sobre la mesa que enmarañan todavía más el caso. La entidad cántabra presentó un acta notarial con un número de teléfono móvil y un mensaje que, al parecer, recibió uno de los remeros astillerenses el pasado 19 de octubre por la tarde.
El texto recoge frases como «que no salga mi nombre. Te lo cuento pero ni palabra al club ni a nadie que esté de acuerdo con los métodos». Su autor, según ha podido saber este periódico, sería otro deportista que en una conversación telefónica previa habría asegurado a su interlocutor estar en disposición de «garantizarle una sanción menor si declaraba la existencia de prácticas irregulares en Astillero», apuntaron fuentes relacionadas con el caso.
Asimismo, el abogado que representa al club presidido por Víctor Saínz de la Maza aportó también en el Juzgado de Instrucción número tres de Irun la normativa antidopaje tanto de ámbito internacional como nacional y autonómico. «En ninguna de ellas se recoge el interrogatorio como método de control», aseguraron.
La entidad cántabra ha solicitado, además, que declaren tanto el director del Deportes del Gobierno vasco, José Ramón Garai, que fue la persona que autorizó el control sorpresa realizado el pasado 24 de septiembre en Hondarribia, como los otros nueve agentes de la Policía Autónoma que participaron en el operativo desempeñando labores de auxiliar.
El único ertzaina imputado por el momento testificó el pasado mes. Tanto el Departamento de Cultura como la Dirección General de la Ertzaintza han presentado ya ante la juez toda la documentación que les había sido requerida.
Por lo que respecta a la declaración de ayer, los remeros y el entrenador astillerense, José Manuel Francisco, se ratificaron en su denuncia de «coacciones». «Nos engañaron, no nos dejaban ir solos ni siquiera al baño, tampoco permitían que utilizáramos el teléfono móvil y estábamos atemorizados porque no hacían más que amenazarnos con la sanción que podía caernos», aseguraron ante la juez.
Los deportistas reiteraron que «los ertzainas no se identificaron hasta el final y que uno de ellos les dijo, hacer como el de Mecos: decir a todo no se, no se, no se», explicaron. La juez deberá decidir ahora si llama a declarar al director de Deportes y al resto de agentes de la Policía Autónoma implicados, tal y como solicita Astillero, o bien archiva el caso.
Si lo considerase oportuno, podría citar incluso al propietario del teléfono móvil desde el que se envió el mensaje de texto presentado ayer por la entidad cántabra.