La patronal de Vizcaya «no firmará» nunca un convenio en los términos planteados por los sindicatos en el sector comercial ni aceptará «reducir la capacidad de los empresarios en la gestión de su negocio». Así lo aseguró ayer el secretario general de Cebek, Francisco Javier Azpiazu, quien insistió en el «absoluto fracaso de la convocatoria» y en la normalidad en que se desarrolló la jornada en los subsectores donde había sido convocada la huelga.
Los empresarios quieren negociar y llegar a acuerdos en los convenios afectados, indicó, pero con contenidos reales, ya que las necesidades del pequeño comerciante son «más flexibilidad» para competir con las grandes superficies y «menor rigidez». «Es imposible» firmar un acuerdo que plantea subidas salariales que «casi duplican» las aplicadas en las grandes superficies y rebajas de jornada de nueve horas por año, añadió. «No podemos pasar por ahí».
Azpiazu calificó la protesta como «la huelga de la Gran Vía», en alusión a que los sindicatos intentan cerrar las tiendas de esta importante arteria bilbaína para dar la imagen de éxito en la movilización, pero resaltó que aunque los negocios cierran al paso de los piquetes «vuelven a abrir» una vez que éstos han pasado.
El dirigente patronal argumentó que, para poder competir en condiciones favorables, el sector necesita «una oferta comercial más exigente y con más capacidad de amoldarse a los requerimientos de los usuarios», mientras que los sindicatos plantean posiciones «maximalistas» que «no tienen sentido» en las circunstancias actuales del sector. La patronal, añadió, está dispuesta a negociar sobre salarios, siempre que se acepte esa posición de mayor flexibilidad.