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Viernes, 6 de enero de 2006
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ECONOMÍA
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«No teníamos ni idea y, al final, nos ha cogido el toro con los regalos»
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«¿Habrá al final huelga?», se preguntaba a primera hora de la mañana una joven en el autobús que la llevaba hacia el centro de Bilbao. Como manda la tradición, miles de vizcaínos esperaron hasta la víspera de Reyes para realizar esas compras de última hora. El problema es que este año la carrera de fondo se ha presentado algo más complicada de lo habitual y a la mayoría el paro les ha pillado fuera de juego.

«Se supone que la tienda abre a las diez, igual es que andan con algo de retraso», comentaban tres mujeres mientras esperaban sin éxito a que una conocida marca textil abriese sus puertas en el Casco Viejo. Una situación similar fue la que vivieron Beatriz Barranca y Leticia Delgado. Estas bilbaínas de 19 años tenían previsto irse de tiendas por la Gran Vía para completar su lista de regalos. Sin embargo, el plan cambió de forma drástica. «Nos faltan aún dos cosas y va a ser imposible. No teníamos ni idea de lo de la huelga y nos ha cogido el toro. Al final, hemos entrado en el Corte Inglés, donde, por cierto, está todo el mundo», señalaron. Y es que muchos fueron los que recurrieron a este gran almacén para evitarse vueltas. «Mira que esta vez he salido temprano de casa para acabar pronto y estoy tardando más que nunca. Menos mal que está 'el Corte'», reconocía una señora a la salida del centro comercial.

La huelga no cogió a todos por sorpresa. Gracias a comentarios de amigos o informaciones difundidas por los medios de comunicación, algunos consiguieron adelantar algunas de las tareas pendientes.

Últimas compras

Entre los pocos aventajados se encontraba Elisa San Sebastián. «Me enteré el miércoles al leer el periódico y aproveché ese mismo día para hacer las compras de la comida de Reyes que me faltaban y todos los regalos que siempre dejo para última hora. Y menos mal, porque esta mañana, ya tenía el supermercado de delante de casa cerrado», expresó.

Esta bilbaína de 56 años se encargó, además, de avisar a sus amigos. «Les comenté lo del paro en cuanto me enteré porque está claro que en estas cosas, todos somos iguales. Aún así, me temo que no les ha dado tiempo», reconoció.



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