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Viernes, 6 de enero de 2006
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Estados Unidos alaba a Sharon pero elude pronunciarse sobre su sucesión
Bush dice que reza junto a su esposa, Laura, por la recuperación del líder hebreo
Un israelí lee las noticias sobre la enfermedad de Sharon en un café de Tel Aviv. / AP
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Las autoridades estadounidenses siguen muy de cerca la evolución de la salud del primer ministro israelí, Ariel Sharon, una persona que la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, definió como «un hombre de extremo coraje», que, a pesar de su estado, ha sabido imponer un certero sentimiento de fuerza entre los israelíes. En declaraciones a los periodistas, Rice tildó a Sharon de «excelente líder histórico» cuyo empeño por llegar a un acuerdo con los palestinos ha recorrido el mundo entero.

La secretaria de Estado norteamericana explicaba que gracias al liderazgo de Sharon, la paz y la seguridad se extiende entre los israelíes. También quiso poner de manifiesto que el jefe del Ejecutivo hebreo ha jugado un papel crucial para que exista una armonía entre la seguridad israelí y la población palestina. La repentina enfermedad del líder judío hace temer un retroceso en el proceso de paz en Oriente Próximo.

El presidente Bush, que ha trabajado de cerca con Sharon, dijo en un comunicado que tanto él como su esposa Laura rezaban por la pronta recuperación del primer ministro israelí. La Casa Blanca ha querido evitar comentar la repercusión que tendría en el proceso de paz una posible sucesión gubernamental en Israel. Según el portavoz de Bush, Scott McClellan, lo importante ahora es centrarnos en el estado de salud de su primer ministro.

Mientras Bush ha visitado Israel como presidente de EE UU, finalmente ha conseguido forjar estrechos lazos con el líder israelí y le ha recibido en multitud de ocasiones en Washington y una vez en su rancho de Texas. El inquilino de la Casa Blanca compartió con Sharon su desconfianza sobre las intenciones del entonces presidente palestino, Yaser Arafat.

El presidente estadounidense encontró en el jefe del Ejecutivo judío la persona indicada para completar su visión de un posible Estado palestino conviviendo en armonía con Israel. El primer ministro, por su parte, descubrió en la Casa Blanca una fuente de progresos para ayudar a desmantelar a los grupos terroristas palestinos. Aunque ninguno de los dos objetivos han llegado a cumplirse, la decisión de Sharon de acabar con los asentamientos judíos de la franja de Gaza otorgó a los palestinos una oportunidad de paz con Israel. Incluso antes de que el líder israelí fuera hospitalizado, las esperanza por alcanzar una acuerdo con la ANP comenzaban de nuevo a nublarse. Los palestinos se muestran divididos sobre si retrasar o no las elecciones del próximo día 25.

Proceso estancado

El embajador estadounidense en Israel y Egipto, Edward S. Walker, afirmó que con Sharon fuera del liderazgo israelí, el proceso de paz quedaría estancado en el futuro. Por su parte, Robert Satloff, director ejecutivo del Instituto de Washington para la Política de Oriente Próximo, calificó al primer ministro como la «nueva máquina de pensar sobre la paz y la seguridad en la zona».

Martin Indyk, ex embajador de EE UU en la zona, explicó que la situación actual causaría «una gran inestabilidad en el proceso político israelí». EE UU se mantiene expectante ante un posible futuro israelí sin Sharon.



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