El apoyo verbal y los elogios mostrados por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al candidato presidencial peruano Ollanta Humala molestó al Gobierno peruano, que lo consideró «una injerencia en asuntos internos» y llamó a consultas a su embajador en Caracas. Humala, teniente coronel retirado, calificó ayer de impropia esta medida del Ejecutivo de Alejandro Toledo.
La destacada presencia del militar y su esposa en el recibimiento oficial brindado en Caracas al futuro mandatario de Bolivia, Evo Morales, fue acogida con sorpresa en Lima. El diario 'La República' calificó el encuentro como la reunión de «la nueva troika andina». Para 'El Comercio' confirmaba «el padrinazgo» del líder venezolano, quien lo definió como «un Quijote».
Según Chávez, es «un muchacho entregado a esa batalla que nos une: nacionalismo, rescate de los recursos naturales, rescate de la soberanía, enfrentar la amenaza del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y exigir respeto a nuestros pueblos».
Intromisión
Políticos, analistas y medios de comunicación alertaron sobre la supuesta intromisión del mandatario venezolano en el «proceso político peruano». Advirtieron que las simpatías pudieran traducirse en apoyo económico.
El candidato del Partido Nacionalista Peruano, que mezcla ideas socialistas y autoritarias, señaló ayer, ya de regreso en Lima, que nunca ha recibido dinero del gobernante venezolano «ni de ningún otro porque sería una idea descabellada y contra la ley». El candidato nacionalista peruano protagonizó en el año 2000 siendo comandante del Ejército una sublevación militar contra el entonces presidente Fujimori.
Las encuestas sitúan a Humala en segundo lugar, cerca de la candidata conservadora Lourdes Flores, para las elecciones del 9 de abril. Ésta reaccionó de inmediato pidiendo a los peruanos ser conscientes «de lo peligrosas que pueden ser algunas alianzas» que, a su juicio, sólo brindarán «retroceso y más pobreza».