Las bombas de ETA pillaron ayer a buena parte de los habitantes de Sos del Rey Católico aún en pijama. A muchos de ellos, un «fuerte estruendo» les sacó de la cama antes, incluso, de que les sonara el despertador. «Sonó como si hubiera caído un avión del cielo», confesaba horas después un vecino. En alguna que otra ocasión aviones militares que transitan por la zona, próxima a Las Bárdenas, han sufrido accidentes en las cercanías de la localidad zaragozana.
Todos coincidían en haber escuchado una sola explosión «pero muy larga». Los corrillos en la calle no tardaron demasiado, aunque el alcalde, José Ignacio Machín, aseguraba horas más tarde que sus conciudadanos habían «recuperado la normalidad» y todo el mundo «seguía a su ritmo» en la jornada previa al Día de Reyes.
Mayor incertidumbre presentaban algunos de los 41 trabajadores del parador nacional atacado, residentes en Sos del Rey Católico y pendientes del futuro de sus puestos de trabajo. Los temores se solventaron a primera hora de la tarde cuando un miembro de la dirección de la Red Nacional de Paradores telefoneó al primer edil de la localidad para comunicarle que el establecimiento abrirá sus puertas el próximo 12 de febrero, tal y como estaba previsto.