La carta a los Reyes Magos o al Olentzero trae de cabeza a padres e hijos durante las Navidades. Unos porque no saben qué pedir y lo quieren todo. Y otros porque, después de descifrar los jeroglíficos que suponen cada encargo, tienen que salir a buscarlo. Además de pasar por caja, claro. Un estudio de una conocida cadena de jugueterías asegura que el 45% de los padres se han gastado 180 euros de media en estos menesteres. Mientras que otro 30% ya sabía que tendrían que reservar unos 300 euros para lograr que la mañana de hoy sea mágica.
Este año, la Play Station Portable, seguramente una de las estrellas del día, costaba unos 250 euros. Y su bolsa de transporte, 12. Sin embargo, al contrario que con otros productos navideños, no se puede hablar de precios inflados. «Son productos estacionales. No suelen venderse antes de Navidad», explica Koldo Nabaskues, presidente de la Organización de Consumidores Vasca. De hecho, la variación de precios entre noviembre y enero es «mínima».
Las marionetas de Los Lunnis costaban hace mes y medio 32,99, lo mismo que ayer. Y el Scalextric C3, 169,99. Las diferencias se establecen entre comercios. «Cada uno es libre de fijar el precio. Por ello, lo recomendable es comparar».
«Exigir los derechos»
Al fin y al cabo, siempre que la compra se haga en tiendas «con solvencia», tenemos la seguridad de que los productos han pasado «todos los controles», detalla Koldo Nabaskues. De lo que hay que estar pendientes es de la garantía. «Cualquier juguete, sea del tipo que sea, tiene dos años de garantía, como un pequeño electrodoméstico».
Sin embargo, la pereza o el desconocimiento de muchos padres hace que se tiren los aparatos cuando dejan de funcionar. «Hay que exigir nuestros derechos, si no hemos manipulado el producto», aclara Nabaskues. «Aunque es verdad que, ahora, no hay muchos talleres que se ocupen de este tipo de arreglos».
Esta misma semana, otra encuesta revelaba que los niños españoles abrirán hoy una media de diez regalos. «¿Por casa o por familia? -preguntaba el miércoles José Julio a su mujer, Pilar, a la salida de una juguetería de Basauri-. ¿Es una exageración!». «Por familia, digo yo» -replicaba ella resuelta, tras la última compra de Reyes-. Sus hijos abrirán hoy más de diez. «Yo tengo cinco hermanos. Tú, tres. Y luego los aitites, los amigos...».