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Viernes, 6 de enero de 2006
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VIZCAYA
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Cabalgata de ilusiones
Miles de personas presenciaron ayer en Bilbao el desfile de los Reyes Magos, horas antes de que iniciasen su periplo para repartir los regalos
MÁGICOS. Los Reyes de Oriente encandilaron a los más pequeños. / FOTOS: MITXEL ATRIO Y BORJA AGUDO
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Ni la amenaza de lluvia, ni el frío, ni tan siquiera los estudiados empujones para ocupar la primera fila restaron un ápice de ilusión a los miles de niños que ayer se acercaron a Bilbao para ver «bien de cerca» la tradicional Cabalgata de Reyes. Media hora antes de que arrancase la comitiva real, formada por seis vistosas carrozas y más de 150 bailarines, los más pequeños ya no podían disimular su nerviosismo. Chillaban, saltaban, corrían de un lado al otro de la calle. No era para menos. Estaban «a puntito» de ver «en riguroso directo» a sus Majestades de Oriente. «Acuérdate de lo que te he dicho en casa. Tú grítale a Baltasar, que es el que trae más regalos», le recordaba una niña de unos ocho años a su hermana pequeña, poco antes del desfile.

Guiados por una gigantesca estrella de Oriente, la comitiva real enfiló el primer tramo de la Gran Vía en medio de una copiosa lluvia de caramelos. Los nervios iban en aumento. Ya faltaba menos para ver a los tres mágicos reyes. «Creo que ya vienen ahí, que ya vienen», anunciaba un grupo de niños a sus compañeros de fila. Esta vez era verdad. Tres carrozas engalanadas con motivos dedicados a la pintura, la escultura y el teatro, daban paso a los distinguidos carruajes de los Magos de Oriente.

Fue ver de lejos la barba blanca de Melchor y se desató una especie de histeria colectiva, que ya no decayó hasta el final del regio desfile. Acompañado por los personajes más famosos de los cuentos infantiles, el mayor de los tres Reyes Magos repartió besos y caramelos sin descanso. Pilar Morales y su hija Uxue, de nueve años, aprovecharon la ocasión para recordarle a su rey favorito «el tema del portátil». «Es que el año pasado se olvidó, pero esta vez cae», aseguraba la pequeña muy convencida.

Baltasar, el rey

La carroza de Gaspar, el «rey de la barba marrón», recordaba los arcos de una mezquita, mientras que el carruaje de Baltasar, el más aplaudido por pequeños y mayores, apareció envuelto en plumas multicolor. Pertrechados con chubasquero, bufanda, gorro y guantes, los niños y los no tan niños no dejaron de jalear al «rey beltza» durante todo el recorrido. «Aita, ¿verdad que es el más guapo y el más bueno de los tres?», insistía una pequeñaja de cuatro años «para cinco» desde lo alto de un banco de la Gran Vía. «¿Que soy Irati Erro!», se desgañitaba, mientras trataba de llamar la atención de Baltasar con grandes aspavientos. El león del Athletic y dos camiones del cuerpo de Bomberos de Bilbao fueron los encargados de cerrar la comitiva real.

Tras ser recibidos en el Ayuntamiento de Bilbao por el teniente de alcalde, Ibon Areso, los tres Reyes Magos atendieron uno a uno a todos los niños que se acercaron hasta el Consistorio. Horas antes de la Cabalgata, sus Majestades de Oriente también se acercaron hasta el pabellón de pediatría del hospital de Basurto y Cruces para repartir regalos entre los niños ingresados en los centros sanitarios.



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