Numerosas parroquias, ONG y otras entidades sin ánimo de lucro han hecho posible que miles de niños vizcaínos sin recursos pudieran disfrutar de sus regalos estas navidades gracias a diversas campañas de recogida de juguetes que se han desarrollado por todo el territorio recientemente.
Aunque destacan que estas fechas favorecen una mayor recolecta de artículos, reconocen que se trata de una iniciativa que debería desarrollarse también en otras épocas del año. «No son las mejores fechas porque muchas asociaciones hacemos lo mismo y se produce una cierta saturación. Si también se llevaran a cabo en otras épocas, lograríamos que esta labor fuese más constante y eficaz. Es cuestión de proponérselo y nosotros estamos en ello», señala Josu Ahedo, portavoz de la ONG Cooperación Internacional. «No hacemos más colectas por un problema de falta de espacio», argumenta Itsaso, portavoz de Cruz Roja de Portugalete, que repartirá los 800 artículos cedidos por grandes empresas del juguete entre 300 pequeños sin recursos de toda la margen izquierda.
«La sensibilidad es mucho mayor. Además, con la llegada del Olentzero mucha gente tiene que apartar juguetes antiguos o que ya no usan para hacer hueco a los nuevos. No hay mejor momento», sostiene Manuel Colás, gerente del gimnasio 'Uztaiak', en Ortuella, que ha logrado recoger 5.000 artículos infantiles «en buen estado y sin pilas» desde el pasado 1 de diciembre con la campaña 'Un juguete, una sonrisa'. «Ha sido un éxito, hemos recogido el doble que el año pasado. Los juguetes estaban en muy buen estado, algunos eran incluso nuevos», se sorprende Colás. Para animar a la gente, 'Uztaiak' regalaba la matrícula a todos aquellos que colaboraran. «En todas las casas hay juguetes de esos que se usan sólo un par de días y luego se olvidan. Nosotros aprovechamos esa circunstancia, que es la que más empuja a la gente a colaborar», indica Jon Aldeiturriaga, gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo.
Así, esta entidad logró que los bilbaínos donaran unos 500 juguetes y 100 bolsas de ropa en tan sólo cuatro horas a pie del belén viviente que montaron en la plaza Santiago. «Estamos encantados. No pedíamos que fueran nuevos, sólo útiles, y la respuesta ha sido increíble. Era el primer año que organizábamos algo así y ya estamos pensando cómo desarrollaremos la campaña del año que viene», anuncia Jon Aldeiturriaga, gerente de la asociación. Otro de los ejemplos de este tipo que encontramos en la provincia es el de la parroquia Santa Teresa de Barakaldo, donde consiguieron cinco bolsas llenas de peluches con destino a regiones necesitadas de Colombia y Camerún. Además, también desarrollan una iniciativa que permita que todos los alumnos inmigrantes del colegio La Milagrosa del municipio fabril pudieron disfrutar de un juguete estas navidades.
Bicicletas nuevas
Con el objetivo de «fomentar la solidaridad en la población y ayudar a quien más lo necesita», la ONG Cooperación Internacional pudo llenar una furgoneta de 3.500 kilos con juguetes de todo tipo. «La gente se ha portado muy bien. Impresionaba ver personas que entregaban bolsas enteras de juegos», reconoce Ahedo. Después de haber realizado la campaña por tercer año consecutivo, él y sus compañeros tratan de ubicar los juguetes en el proyecto que más lo necesite. «Estamos en contacto con ONG y asociaciones de inmigrantes para ver qué hacemos. Queremos darles el mejor destino», apunta el portavoz.
Aunque todas las donaciones son bienvenidas, hubo algunas que no pasaron desapercibidas por lo inesperado de su llegada o por su originalidad. «Me chocó que trajeran tantas consolas», señalaba Ahedo. «Lo más raro ha sido una lata de dos kilos de melocotón en almíbar y lo mejor, la gente que se enteraba de la iniciativa al ver el belén, compraba algo y volvía enseguida a entregárnoslo. También había niños que querían dar sus donaciones a San José o a María en persona», contaba Aldeiturriaga, que aplaudía también el gesto de los jugadores del Athletic. «Nos han regalado un montón de peluches, camisetas y balones», apuntaba orgulloso. «Lo que más me ha sorprendido ha sido la calidad de los juguetes, pero también la gran cantidad de bicis nuevas que nos ofrecía la gente», revelaba Colás.