El Correo Digital
Domingo, 8 de enero de 2006
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MOTOR
 
EDICIÓN IMPRESA
 
COMPLICACIONES. Nani Roma no pudo reducir las diferencias y es cuarto, a 43 minutos de Peterhansel. / EFE
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Carlos Sainz está acostumbrado a sufrir en las carreras, pero quizás no tanto como en el Dakar, que le ha enseñado su cara más cruel en sólo dos días. El viernes se despidió de cualquier posibilidad de triunfo y sufrió demasiado en la pista con la dirección asistida rota durante 80 kilómetros sobre hierba de camello, antes de llegar a Atar. Pero lo peor aún estaba por llegarle. Cuando sólo había recorrido 26 kilómetros de la especial de ayer, llegó a un punto donde había una inmensa duna, y su Volkswagen no podía ascender. El madrileño retrocedió para coger más impulso y pinchó, como aperitivo de un mal mayor que culminó con su Touareg varado a la espera del camión de asistencia. La gravedad de la avería aconsejó que fuera remolcado hasta la salida, donde había faena mecánica para muchas horas
 
 

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