Si está leyendo este artículo, seguramente ya conocerá que el Consejo de Gobierno de la UPV-EHU aprobó el pasado 22 de diciembre un plan de reubicación de algunas facultades y escuelas en su Campus de Bizkaia. Esta aprobación no contó con el consenso de la Facultad de Ciencia y Tecnología. En dicho Consejo de Gobierno, como decano de esta Facultad, presenté un documento de análisis, elaborado por el equipo de dirección de la Facultad, con nuestra visión acerca de las actuaciones que el plan prevé para el futuro próximo de nuestra Universidad. Queremos extraer aquí, para conocimiento de los lectores, algunas de las ideas de dicho documento.
La estrategia utilizada por el rector y su equipo (quizás acordada con algún otro agente con intereses extrauniversitarios) para lanzar su plan no ha permitido que éste pudiera ser modificado en cuanto a su estructura básica. Cualquier alternativa de proyecto universitario que no se basara en el acomodo a las operaciones inmobiliarias acordadas y plasmadas en dicho plan sería visualizado como desperdicio de la oportunidad histórica de apoyo de algunas instituciones vascas. Es evidente que el procedimiento utilizado no puede aparecer como correcto si de antemano no se instala, en el espíritu de quien ordena, una visión amplia y completa, eminentemente estratégica, de lo que se pretende construir, no sólo atendiendo a las infraestructuras, sino al conjunto de la organización y aquéllos que la integran. La falta de esta Visión (con mayúscula, en términos de estrategia) sólo puede conducir a una mezquina solución táctica, insuficiente y generadora de tensiones.
De forma general, la única fortaleza que, desde nuestro punto de vista, aporta el plan es que por fin las instituciones públicas estén dispuestas a aportar recursos financieros a la UPV-EHU. Acerca de la posible mayor visualización argumentada en el proyecto, este término admite muchas valoraciones, dependiendo de los grupos de interés a quienes afecte, y por tanto las consecuencias derivadas de las mismas pueden ser muy diferentes. La visualización no es la misma para los estudiantes de primer y segundo ciclo (o de sus familias), para los que cursan estudios de posgrado, para la comunidad científica, el sector empresarial o las instituciones. Los primeros requieren una enseñanza de calidad, mientras que los estudiantes implicados en programas de doctorado, la comunidad científica o las exigencias derivadas de la actividad empresarial necesitan visualizar la excelencia en investigación (e I+D+i). Parece ser esta última a la que se refiere el plan del rector, sólo así puede entenderse la insistente agrupación temática (dado el peso relativo de las unidades que se agrupan, se trataría más bien de agrupación urbanística) en torno a centros que ya cuentan con un prestigio dentro del sector ejecutivo tanto empresarial como institucional a la vez que actualmente ocupan localizaciones emblemáticas dentro de los planes urbanísticos de Bilbao. No tenemos nada que oponer a una estrategia de este tipo. Sin embargo, la desearíamos integrada en un plan director enfocado más a una visión consensuada del modelo de Universidad que deseamos, competitiva nacional e internacionalmente, y que nuestra sociedad reclama.
Por el contrario, en nuestra opinión el plan de desarrollo presentado adolece de las siguientes debilidades: análisis de la situación muy incompleto, en cuanto a que se limita a señalar deficiencias arquitectónicas o problemas, en general graves, de mantenimiento; escasa reflexión estratégica, careciendo de modelo de referencia para el desarrollo de la docencia y la investigación; el grado de concreción actual del proyecto no permite elaborar un presupuesto con garantías, ni tampoco se dispone de información suficiente para conocer si la UPV-EHU incrementará su valor patrimonial tras el desarrollo del proyecto; los objetivos de visibilidad, concentración temática y fomento de sinergias sólo se aplican a las actuaciones en el área urbana de Bilbao; y finalmente, insuficiente participación de la comunidad universitaria y excesiva aceleración en su proceso de presentación y aprobación.
Es innegable que ante la operación inmobiliaria que se propone, la UPV-EHU ha de realizar algún sacrificio. En este caso, degradar el área de Leioa pasando de ser «un verdadero núcleo universitario» a una zona en la que «no cabe plantear un desarrollo a corto plazo que tienda a dotarlo de homogeneidad temática», tal como expresa el propio plan. El proyecto de gestión de los nuevos espacios que aparecerían en Leioa se reduciría a asignar «espacios e infraestructuras destinadas a proporcionar a los grupos de investigación más dinámicos de las condiciones idóneas para el desarrollo de su actividad». Esta política parece caminar en sentido contrario al lógico: habilitemos espacios, que ya surgirán necesidades. ¿Podrían las estrategias de los centros con actividad I+D beneficiarse de estas estructuras? Parece que aún esto no ha cabido en el análisis, o al menos en la medida necesaria.
El plan plantea para el Campus de Bizkaia una distribución en polos temáticos: tecnológico, jurídico-económico y un Campus... residual, con lo que queda, en Leioa. Pero, desde esta perspectiva, ¿existen razones de escala y/o flexibilidad para la comunidad que queda en este 'Campus residual'? O bien, atendiendo a razones de escala, flexibilidad y posibilidades de sinergias, ¿dónde debería entroncarse la Facultad de Ciencia y Tecnología? ¿Y la de Ciencias Sociales y de la Información? ¿Y la de Bellas Artes? ¿Y cuáles son los nexos que aconsejan aglutinar físicamente en el mismo entorno a estos tres centros, cuando el análisis se hace desde esta perspectiva? A nosotros se nos antojan obvias las respuestas a estas preguntas y cualquiera de estos tres centros tendría una ubicación más idónea en alguno de los polos hacia los que este plan pretende orientar la atención de la sociedad y el mundo productivo.
En lo que respecta a a las temáticas de la Facultad de Ciencia y Tecnología, entendemos que el futuro estratégico para la UPV-EHU debería orientarse hacia la construcción de un campus científico-tecnológico (donde fuese) en el que científicos, ingenieros y tecnólogos trabajaran conjuntamente en proyectos que proporcionasen mayor valor añadido al entorno productivo y social, algo más allá que la simple prestación de servicios puntuales a tecnologías ajenas o la publicación de resultados de investigación en las mejores revistas científicas del mundo. Esto fortalecería la cadena de transmisión ciencia-tecnología-innovación, en la misma dirección ya promovida por la propia Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación, que pretende potenciar acuerdos y sinergias entre científicos (Facultad de Ciencia y Tecnología), ingenieros (escuelas de Ingeniería), tecnólogos (centros tecnológicos) y mundo productivo (empresas innovadoras). Por ello nos extraña la propuesta del equipo de dirección de la UPV-EHU, cuyo plan más nos aboca hacia el obsoleto modelo de trabajo secuencial: ciencia básica-ciencia aplicada-investigación-desarrollo-innovación.
En aras de la concreción, resumimos los aspectos en los que nos mostramos especialmente críticos con el plan propuesto por el rector y su equipo en los siguientes: 1. Ausencia de un modelo de Universidad. Se trata simplemente de un trazo, o varios, puestos sobre un lienzo, que la mente aún no es capaz de integrar en una imagen, y ni de lejos en un modelo. 2. Degradación del Área de Leioa. La gestión I+D, junto con un posible parque científico-tecnológico, es difusa y en ocasiones delegada a terceros. Lo mismo ocurre con transportes y residencias. 3. Nada se dice de la planificación docente universitaria a las puertas de la incorporación al espacio europeo de educación superior. Tampoco se ha previsto el coste en infraestructuras para la adaptación de la docencia a dicho espacio. 4. Los recursos necesarios sólo se han evaluado 'grosso modo', no habiéndose precisado aún las cantidades necesarias, por ejemplo, para gastos derivados de las instalaciones específicas de los nuevos edificios, de mobiliario o de mantenimiento o adaptación a la normativa de prevención de riesgos laborales de los edificios que no se construyen ni se remodelan.
Porque son las realidades internas las más difíciles de abandonar, y habiendo intentando mantener claras nuestras perspectivas y hacer justicia a ambos puntos de vista, el conceptual y el experimental (por lo vivido en los casi cuarenta años de nuestra Universidad), hemos querido transmitir estas opiniones que, cuando menos, podrán ser consideradas cuando se lleve a cabo un adecuado proceso de reflexión estratégica sobre el modelo de Universidad que queremos y necesitamos. Tenemos la sensación de que la verdad -signifique lo que signifique esa palabra a veces mal usada- sólo puede surgir de un tipo de visión multiocular y compartida.