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Domingo, 8 de enero de 2006
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CULTURA
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La fama fuma
Pese a que muchos ya lo han dejado o están en ello, aún quedan famosos fumadores empedernidos como Sara Montiel o Isabel Pantoja
Sara Montiel 'tira' de uno de sus célebres habanos. / EFE
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La fama fuma? ¿Fuma la fama? Hasta ahora, así era. Desde Huma Rojo, aquella decadente diva almodovariana marcada por el tabaquismo, a Humphrey Bogart -¿habría resultado igual de intenso sin el calafateado de alquitrán que llevaba encima?-, pasando por Harvey Keitel en 'Smoke', la nicotina ha estado íntimamente unida a las estrellas de cine y, por extensión, a los famosos. Pero de todos es conocido que el lema de esta década es: el fumar se va a acabar. Y, con la nueva legislación en la mano, cabe preguntarse en qué apartado rincón se fumará ahora Sara Montiel sus descomunales puros.

«En cualquier lugar, querida -responde ella, muy digna, desde su ático madrileño-. Hoy mismo, he estado comiendo con Giancarlo (Viola) en un restaurante que tenía más de cien metros y me he fumado un puro en la zona de fumadores. Mucho peor es el humo del tráfico, que casi me asfixia cuando saco a pasear el perro». Y es que Sara es mucha Sara y aunque su novio italiano se lo suplique -él se quitó del 'fumeque' hace cinco años-, no piensa dejar de echar humo. Ni siquiera ahora que, debido a la legislación, bien podría cantar: 'Fumando desespero'. «Las medidas que ha tomado el Gobierno me parecen exageradas. Mejor que se emplee a fondo contra la droga y deje a los fumadores en paz. Pero a mí me da igual, porque pienso seguir fumando mis dos puros diarios. Yo es que fumo hasta en Italia, donde está prohibidísimo en todas partes. El otro día sin ir más lejos -cuenta divertida la manchega- encendí un puro en el Café de París, en plena Via Veneto, y nadie me dijo ni pío».

Pese a ser británica y no encontrarse afectada por nuestra nueva ley antitabaco, Catherine Zeta-Jones ha comenzado el año igual que miles de españoles: con el firme propósito de dejar de fumar. A sus 36 años, y con dos niños pequeños, la esposa de Michael Douglas se ha propuesto desterrar un vicio que arrastra desde la adolescencia. Al menos hasta ahora, Catherine pertenecía a esa estirpe de actores europeos que entienden que fumar es un placer, y la cruzada antitabaco, otra expresión del estrecho puritanismo americano.

«Cuando yo quiera»

Entre ellos, figura Jeremy Irons, un hombre alto en estatura y en nicotina, y para colmo defensor de la caza del zorro y de las corridas de toros. «A veces, somos demasiado mansos», dice cuando le preguntan por ciertas prohibiciones. También está el irlandés Pierce Brosnan, quien, por echarse un pitillo, no dudó en levantarse de la mesa en mitad de una cena de gala en la que era protagonista, porque no le dejaban fumar dentro de la mansión de Donald Trump en Florida.

«Dejaré de fumar cuando yo quiera; no cuando lo diga el Gobierno», exclamó hace poco Isabel Pantoja, como una declaración de principios; tal vez contagiada por un empedernido Julián Muñoz que siempre está que echa humo.

En el otro extremo, aunque sin llegar a los niveles apologéticos de Mercedes Milá, muchos son los famosos que han conseguido dejar de fumar, como Ariadna Gil -gracias a los embarazos- o Héctor Alterio -a base de ir apuntando en un papel el número de cigarrillos-; o que están intentando deshabituarse, como Carlos Lozano, que se lo ha propuesto como objetivo a cumplir durante este nuevo año.

No obstante, y pese a ser la que suscribe una veterana ex fumadora, encantada de haberlo dejado, habrá que reconocer que la neblinosa estética del cigarrillo también llegó a tener en otro tiempo su puntito de 'glamour'. La última imagen de Bette Davis viva, por ejemplo, está indisociablemente unida al tabaco. Allí, sobre el escenario del teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y pese a estar consumida por la enfermedad, la diva quiso que su público la recordara como una 'femme fatale' de las de antes, de las que fumaban perezosamente con larga boquilla. Bette celebró que en España no estuviera prohibido fumar. «Estados Unidos ya no es un país libre», dijo en- tonces. A saber qué diría ahora.



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