El Alavés afronta una de sus primeras finales de las muchas que tendrá que jugar de aquí al final de la Liga. La victoria sobre el Zaragoza se antoja como imprescindible en un intento por mejorar la más que complicada situación clasificatoria y especialmente el rumbo que ha tomado su trayectoria.
A pesar de que por delante quedan 21 partidos, los plazos se agotan para los albiazules. El de hoy es el penúltimo de la primera vuelta y tan sólo restará la visita a Riazor para cerrar esta fase del campeonato. Los doce puntos que aparecen en su casillero tienen que engordar cuanto antes para no agudizar, más si cabe, la situación.
La premisa, por tanto, no es otra que la de ganar. Y es que el Alavés no puede volver a fallar y mucho menos ante su afición. En las ocho citas anteriores, Mendizorroza no ha visto todavía a los hombres de Cos y Piterman sumar los tres puntos de una tacada y en sus últimas comparecencias los seguidores ya han hecho saber al presidente Dmitry Piterman -a través de gritos y pitos- que no están de acuerdo con su trabajo.
Sin duda alguna, este primer triunfo relanzaría las opciones y la moral de un equipo que cerró 2005 con malos resultados, pero mostrando una mejor imagen que en choques precedentes. El valioso empate en el Calderón y la derrota ante el Valencia dejaron un poso agridulce. En ambos encuentros, el Alavés mereció un mejor resultado y tan sólo errores puntuales le privaron de dar un paso adelante en sus aspiraciones de permanencia. El duelo con el Betis, tras una buena primera parte, terminó de la peor forma posible.
Continuidad
No es de extrañar, por tanto, que el cuerpo técnico haya decidido mantener el bloque y el sistema que pusieron en liza en la fase final del año pasado. Encontrado el parámetro de juego, sólo resta que el acierto de cara a la portería contraria se haga realidad. Con catorce dianas es el segundo equipo menos realizador de la categoría.
Las variaciones son casi obligadas por la plaga de lesiones, la última la de Rubén Navarro. Por lo visto a lo largo de la semana, Costanzo estará en la portería; al centro de la defensa regresa Pellegrino que actuará junto a Sarriegi, con Edu Alonso y Coromina como laterales; el doble pivote será para Carpintero y Juanito, mientras que Jandro y Lacen ocuparán las bandas; y Nene y Aloisi se convertirán en la referencia en ataque.
Éste es el equipo que tendrá que hacer frente a un Zaragoza que se mostró imparable antes de Navidad. Después de la jornada 13 estaba empatado a once puntos con el Alavés y ahora es décimo con 21. El cuadro maño piensa en cotas mayores -una plaza en competición europea- y tiene en Diego Milito y Ewerthon a sus principales goleadores, con seis tantos cada uno.
Un rival incómodo ante el que los albiazules tendrán que dar lo máximo en busca de una victoria que se hace más necesaria que nunca.